LA CARIDAD (por un Discípulo de Santo Domingo)
Publié : dim. 14 oct. 2018 21:23
LA CARIDAD
Vamos a empezar esta tarde con la explicación de la tercera virtud teologal, la teología de la Caridad, la cual es incomparablemente más sublime y más alta que las otras dos virtudes teologales, la Fe y la Esperanza, las cuales son también importantes, pero es que como la Caridad no hay nada.
Ya verán ustedes qué cosas más divinas, y eso que la pobre Teología nos dice algo, pero es poquísimo, así que lo que podamos decir es lo que vamos a decir también nosotros.
En primer lugar, les voy a hablar de lo que en Teología llamamos la Caridad increada, o sea, la Caridad tal como está en Dios, y después les hablaré de la Caridad creada, o sea, de la virtud de la Caridad tal como está en nosotros. Ese es el orden lógico: primero lo increado, y después lo creado. A lo increado dedicaré dos lecciones, la de hoy y la de mañana. Después empezaremos ya con la virtud de la Caridad, y este año no tendré tiempo más que para tratar la tercera parte, escasamente la tercera parte de la teología de la Caridad. Si después vivo dos años más, pues vendré, y si no, pues el Espíritu Santo lo hará, a mí no me necesita para nada en absoluto. El Espíritu Santo no necesita para nada a nadie, y menos que a nadie a mí. Así que estén tranquilas, hijas mías.
Vean por qué tengo que empezar primero con la teología de la Caridad increada. Les voy a leer un pequeño párrafo del libro Teología de la Caridad, el primer párrafo dice así: "Antes de estudiar la virtud de la Caridad tal como se encuentra y la ejercitan las criaturas, es preciso remontarnos a la Caridad increada, eterna y substancial, tal como se encuentra en Dios. Lo contrario equivaldría a estudiar los efectos sin haber examinado las causas. La Caridad en las criaturas no es efectivamente sino un pálido reflejo, una resonancia infinitamente lejana del resplandor y armonía infinita de la Caridad eterna de Dios".
CONTINUARÁ... (3:21)

