Re: ¡APÓSTATA! (1971) por el Rev. P. Joaquín SÁENZ Y ARRIAGA
Publié : lun. 06 déc. 2021 9:27
Vamos a citar, siguiendo aquí la admirable síntesis del P. Julio Meinvielle, las grandes tesis de la metafísica tomista, que Miranda y de la Parra no conoce o, por lo menos tiene olvidadas. Estas tesis "se oponen radicalmente al pensamiento kabalístico y gnóstico, en todas las formas y variantes, en que éste se ha ido expresando a través de la historia". Esta síntesis viene a echar por tierra "el dios de la Biblia", "el conocimiento de Yavé", "el anticulto", que José Porfirio, contaminado por la kábala judía, había planteado, para sacar su definitiva consecuencia: el cambio de las estructuras por la implantación del comunismo. MARX Y LA BIBLIA EXIGEN ESE CAMBIO AUDAZ, COMPLETO, INAPLAZABLE DE TODAS NUESTRAS ESTRUCTURAS.
La religión católica no es, propiamente hablando, una filosofía. Es una revelación, que Dios nos ha dado, en la que encontramos las verdades que hemos de creer, los mandamientos que hemos de guardar, los sacramentos y ritos, por donde hemos de recibir la vida divina que Cristo vino a darnos, para que la tuviéramos y la tuviéramos abundantemente. Santo Tomás nos presenta, en síntesis no igualada, las verdades todas de nuestra religión católica:
"a) El ser inteligible y los primeros principios. Santo Tomás enseña, siguiendo a Aristóteles, (y Aristóteles sigue el camino de búsqueda de la verdad) que el primer objeto conocido por nuestra inteligencia, es el ser inteligible de las cosas sensibles; es el objeto de la primera aprehensión intelectual, que precede al juicio. Lo primero, que cae, en la concepción del entendimiento es el ente; porque, según esto, cada cosa es cognoscible, en cuanto está en acto; de donde el ser es el propio objeto del entendimiento, y así también es el primer inteligible, como el sonido es el primer audible. (Suma Teológ. I, 5,2).
"En el ser inteligible, así conocido, nuestra inteligencia capta primeramente su oposición al no-ser, que es expresada en el principio de contradicción, el ser no es el no ser. Nuestro entendimiento naturalmente conoce el ser y las cosas que de suyo son del ser, en cuanto tal, en el cual conocimiento se funda el conocimiento de los primeros principios, como no se puede afirmar y negar al mismo tiempo (o la oposición entre el ser y el no-ser) y otros semejantes. (Contra gentes, I, II, cap. 83).
"Así nuestro entendimiento conoce el ser inteligible y su oposición a la nada, antes de conocer explícitamente la distinción del "yo" y del "no-yo". Enseguida, por reflexión sobre su acto de conocimiento, juzga sobre la existencia actual de éste y del sujeto pensante, y después de tal cosa sensible singular, captada por el sentido. (Suma Teol. I, 86,1.). La inteligencia conoce primero los universales, mientras que los sentidos alcanzan lo sensible y lo singular.
"El primer principio enuncia la oposición del "ser" y de la "nada"; su fórmula negativa es el principio de contradicción. Su fórmula positiva es el principio de identidad: lo que es, es; lo que no es, no es. Al principio de contradicción o de identidad se subordina el principio de razón de ser, tomado en toda su generalidad: todo lo que es, tiene razón en sí, si existe por sí; en otro, si no existe por sí. La pregunta del por qué sí, pregunta por la causa; pero a la pregunta del por qué sí, no se responde sino con alguna de las cuatro causas".
"Al principio de razón suficiente se subordina el principio de causalidad, que se formula así: todo lo que llega a la existencia tiene una causa suficiente, o también, todo ser contingente, aunque existiera ab aeterno, tiene necesidad de una causa eficiente, y, en último análisis, de una causa incausada.
"Como lo señala Gilson, el realismo tomista no se funda sobre un postulado, sino sobre la aprehensión intelectual del ser inteligible de las cosas sentidas, sobre la evidencia de esta proposición fundamental: aquello que primero concibe el entendimiento como conocidísimo y en lo cual todas las concepciones se resuelven, es el ente. Sin este primer principio, no sería verdad el principio de Descartes: Cogito, ergo sum.
CONTINUARÁ...