Re: ¿CISMA O FE ? 1971-1972 (R.P. Saenz y Arriaga)
Publié : mer. 04 nov. 2020 13:20
Hablar del celibato a estos nuevos doctores de la
Gregoriana, a estos teólogos progresistas, que
enseñan las herejías de Teilhard de Chardin, que
admiran y tal vez practican el psicoanálisis de
Lemercier (que, en el fondo no es sino "amor sin
barreras" y "liberación del sexo"); hablar de celibato a
los que no admiten otro pecado que el de la
injusticia interhumana (como ellos la
interpretan), hablar de celibato a los que,
predicando la Iglesia de los pobres, tienen sus
automóviles, frecuentan los centros nocturnos y
las diversiones mundanas, en las que se explotan
las pasiones más bajas y groseras; hablar del
celibato a los que han abandonado las prácticas
de la oración, de la mortificación, del
recogimiento y de las necesarias cautelas para
huir los peligros, es hablar de un imposible, de un
mito, de algo que es incompatible con la vida
moderna.
Algunos de los padres sinodales dieron
como "solución válida" al problema de la escasez de
los sacerdotes la ordenación de hombres
casados. Como si los hombres casados, por el
hecho de ser casados, tuvieran ya otra naturaleza
distinta de los solteros y no estuviesen en los mismos peligros
de perder su fe y su alma, en esos modernos
seminarios, donde la disciplina es la indisciplina y
la ciencia que se enseña es el progresismo con
todos sus errores. "Esto mostraría al mundo —dijeron
esos sapientísimos prelados escudriñando los
"Signos de los tiempos", ' valores nuevos"— "la
(edificante) unión de matrimonio y sacerdocio", "una
nueva forma de presencia de Cristo en el mundo". Para los
"progresistas" todo es "presencia de Cristo en el
mundo". Al paso que vamos, dentro de poco, ¡esos
nuevos teólogos van a considerar como "presencia
de Cristo en el mundo" los mismos pecados!
Si hemos de ser sinceros, la ordenación de casados,
además de los gravísimos inconvenientes, que ya
apuntaron los padres sinodales, haría perder a
nuestra gente la fe en el sacerdocio. Muy pronto
nos confundirían con los ministros protestantes y,
al asemejarnos a ellos, se apartarían de los
sacramentos, de la Misa, de las prácticas todas
de su religión. ¡Señores Obispos, con vuestras
innovaciones estáis poniendo en peligro la fe de
nuestros pueblos!
CONTINUARÁ...