Re: ¡APÓSTATA! (1971) por el Rev. P. Joaquín SÁENZ Y ARRIAGA
Publié : ven. 15 mai 2020 20:15
Las enseñanzas del Magisterio, que, según el jesuita, "apuntan en dirección completamente distinta" o deben interpretarse según la ley natural y la ley eterna de Dios, o carecen de un valor católico y aún religioso, en el sentido más amplio y ecuménico, que queramos dar a esta palabra.
"Insinceridad o falta de conocimiento de la doctrina" —afirma tranquilamente Miranda y de la Parra— "es pretender sostener, en su totalidad, la doctrina pontificia". De donde se sigue, sin más distinciones, ni subdistinciones, que la doctrina de los Papas no es coherente; que hay contradicción en sus enseñanzas; que el Vaticano II vino a proscribir las condenaciones del Syllabus y de la QUANTA CURA de Pío IX y las posteriores condenaciones de la PASCENDI de San Pío X o de la HUMANI GENERIS de Pío XII. No se trata de establecer pluralismos, "sino de una división real y verdadera, con la que hay que contar en adelante".
Como prueba de su afirmación, el jesuita mexicano establece el pensamiento de un franciscano Michel Blaise: "LA UNIDAD DEL MUNDO CATOLICO ESTÁ ROTA". (Une morale Chrétienne pour l'action revolutionaire, pág. 45-04). Y como explicación y prueba de esta ruptura doctrinal, aduce José Porfirio la autorizada palabra de la POPULORUM PROGRESSO: "Toca a ellos (se refiere a los no jerarcas), por propia y libre iniciativa, y sin esperar pasivamente consignas o directivas, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres". (N° 81).
—Resumiendo el pensamiento aterrador de José Porfirio Miranda y de la Parra, expondré los siguientes puntos comprendidos en él:
a) Hay una división, una real oposición entre las enseñanzas de los Papas preconciliares y las enseñanzas de Juan XXIII, Paulo VI y el Vaticano II. Negarlo es insinceridad o desconocimiento de lo que han dicho o enseñado los Papas.
b) Ilógica consecuencia de la anterior afirmación: "La unidad del mundo católico está rota".
c) "Resulta mas humilde, aunque no precisamente más prometedor de la unidad católica" el penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres; es decir, bautizar solemnemente el comunismo, elevando a Marx y a todos los progenitores de la revolución a la gloria de nuestros altares.
No sé si José Porfirio alcanza a comprender la trascendencia de su pensamiento y de sus palabras revolucionarias y subversivas, hereticas y apóstatas. Las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, en la mentalidad mirandesca, pierden toda garantía de ser la expresión de una verdad objetiva y permanente. Son, a lo más, las opiniones personales de éste o de aquel Pontífice, que pueden oponerse entre sí y que, por lo mismo, pueden aceptarse o negarse, según el juicio o las conveniencias personales de cada uno.
CONTINUARÁ...