Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
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Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
No es éste un tema menor, al contrario. Estamos ante un asunto de suma importancia y extremada gravedad. Con la ayuda y la inspiración del Espíritu Santo, fuente de toda luz y sabiduría, me propongo abordarlo para la mayor gloria de Dios y el bien de las almas.
Las sectas llamadas "tradicionalistas" tales como la herética y cismática FSSPX, así como la sacrílega, herética y cismática línea Thuc, con todas sus extensas ramificaciones, están haciendo un DAÑO TERRIBLE a muchas almas. Estos grupúsculos sectarios están haciendo prevalecer la salvación individual antes que el cumplimiento de la Divina Voluntad y la Gloria de Dios, que son obviamente más importantes y ocupan un lugar preeminente antes que cualquier otra cosa. No olvidemos lo que San Ignacio de Loyola dejó establecido en su principio y fundamento: "El hombre ha sido creado para alabar, reverenciar y servir a Dios y, mediante esto, salvar su alma". Primero debemos amar y darle a Dios toda la gloria que Le es debida, y de esto se seguirá que salvaremos nuestra alma, pues estaremos cumpliendo la Divina Voluntad, y Dios nos encaminará hacia la salvación con paso recto y seguro.
Pero estas desgraciadas sectas han invertido la jerarquía de valores, ¡error y pecado gravísimo! Para estos ciegos voluntarios, la salvación personal es lo primero, y por ello no dudan en pisotear la gloria de Dios y en desobedecer Su santa Voluntad, provocando un desorden inaceptable y que merece un justo y ejemplar castigo. ¡La Gloria de Dios no puede ser menospreciada! ¡Su Divina Voluntad tiene prevalencia sobre cualquier otra cosa! ¿Qué es esto de buscar los Sacramentos "a cualquier precio"? ¿Qué locura es esta? ¿Qué gracias esperan recibir estos pobres desgraciados pisoteando los derechos de Dios Todopoderoso?... ¡Abran los ojos de una vez, por amor de Dios!
Estas sectas están obrando contra la Voluntad del Buen Dios; en su ceguera orgullosa y suicida, creen poder engañar y burlar al Rey de reyes y Señor de señores, cuando deberían saber ciertamente que "de Dios nadie se burla".
Sus confundidos y atolondrados fieles, ¿qué bien esperan recibir, qué gracias obtener, qué gloria procurar a Dios, recibiendo esos Sacramentos de manos de gente que reconoce al hereje y apóstata de Bergoglio como Papa, como es el caso de la nefasta FSSPX?... ¡Responded si acaso tenéis defensa!
Y en el caso de la sacrílega línea Thuc, ¿de manos de quién estáis recibiendo esos Sacramentos adulterados?... ¿Os habéis preocupado al menos por indagar acerca del origen de quienes os los están administrando?... ¿NO VEIS QUE OS ESTÁIS COMIENDO Y BEBIENDO VUESTRA PROPIA CONDENACIÓN, POR DIOS BENDITO?!
Os ruego encarecidamente abráis los ojos y abandonéis a esos mercenarios mientras estáis a tiempo. La Gracia de Dios se está derramando a raudales en estos últimos tiempos a través de los canales extraordinarios, como son los actos de Fe, Esperanza, y sobre todo Caridad. Cualquier cosa que hagamos, hagámosla POR AMOR A DIOS Y PARA SU MAYOR GLORIA, y de esta manera convertiremos TODO lo que hagamos en ORO para la vida eterna. Aprovechemos las gracias que el Buen Dios nos da a cada instante y seamos agradecidos y fieles. Si habéis sido hasta ahora meros y ciegos "consumidores de Sacramentos", abrid los ojos y caed en la cuenta de vuestro grave pecado, e inmediatamente caed de rodillas y haced un acto de contrición con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón a Nuestro Señor Jesucristo y al Padre Eterno por todas esas transgresiones y sacrilegios, y tomad la firme resolución de nunca jamás volver a frecuentar la compañía de esos embaucadores y traficantes de lo sagrado. Haced una digna penitencia e implorad el auxilio poderoso y la intercesión de la Santísima Virgen María y de San José. Y tened la confianza de que Dios os perdonará, porque Él no desprecia a un corazón contrito y humillado. Y después, marchad en paz y no pequéis más.
Es lo que os deseo con toda mi alma y ruego a Dios para que así hagáis en lo sucesivo.
In Hoc Signo Vinces !
No es éste un tema menor, al contrario. Estamos ante un asunto de suma importancia y extremada gravedad. Con la ayuda y la inspiración del Espíritu Santo, fuente de toda luz y sabiduría, me propongo abordarlo para la mayor gloria de Dios y el bien de las almas.
Las sectas llamadas "tradicionalistas" tales como la herética y cismática FSSPX, así como la sacrílega, herética y cismática línea Thuc, con todas sus extensas ramificaciones, están haciendo un DAÑO TERRIBLE a muchas almas. Estos grupúsculos sectarios están haciendo prevalecer la salvación individual antes que el cumplimiento de la Divina Voluntad y la Gloria de Dios, que son obviamente más importantes y ocupan un lugar preeminente antes que cualquier otra cosa. No olvidemos lo que San Ignacio de Loyola dejó establecido en su principio y fundamento: "El hombre ha sido creado para alabar, reverenciar y servir a Dios y, mediante esto, salvar su alma". Primero debemos amar y darle a Dios toda la gloria que Le es debida, y de esto se seguirá que salvaremos nuestra alma, pues estaremos cumpliendo la Divina Voluntad, y Dios nos encaminará hacia la salvación con paso recto y seguro.
Pero estas desgraciadas sectas han invertido la jerarquía de valores, ¡error y pecado gravísimo! Para estos ciegos voluntarios, la salvación personal es lo primero, y por ello no dudan en pisotear la gloria de Dios y en desobedecer Su santa Voluntad, provocando un desorden inaceptable y que merece un justo y ejemplar castigo. ¡La Gloria de Dios no puede ser menospreciada! ¡Su Divina Voluntad tiene prevalencia sobre cualquier otra cosa! ¿Qué es esto de buscar los Sacramentos "a cualquier precio"? ¿Qué locura es esta? ¿Qué gracias esperan recibir estos pobres desgraciados pisoteando los derechos de Dios Todopoderoso?... ¡Abran los ojos de una vez, por amor de Dios!
Estas sectas están obrando contra la Voluntad del Buen Dios; en su ceguera orgullosa y suicida, creen poder engañar y burlar al Rey de reyes y Señor de señores, cuando deberían saber ciertamente que "de Dios nadie se burla".
Sus confundidos y atolondrados fieles, ¿qué bien esperan recibir, qué gracias obtener, qué gloria procurar a Dios, recibiendo esos Sacramentos de manos de gente que reconoce al hereje y apóstata de Bergoglio como Papa, como es el caso de la nefasta FSSPX?... ¡Responded si acaso tenéis defensa!
Y en el caso de la sacrílega línea Thuc, ¿de manos de quién estáis recibiendo esos Sacramentos adulterados?... ¿Os habéis preocupado al menos por indagar acerca del origen de quienes os los están administrando?... ¿NO VEIS QUE OS ESTÁIS COMIENDO Y BEBIENDO VUESTRA PROPIA CONDENACIÓN, POR DIOS BENDITO?!
Os ruego encarecidamente abráis los ojos y abandonéis a esos mercenarios mientras estáis a tiempo. La Gracia de Dios se está derramando a raudales en estos últimos tiempos a través de los canales extraordinarios, como son los actos de Fe, Esperanza, y sobre todo Caridad. Cualquier cosa que hagamos, hagámosla POR AMOR A DIOS Y PARA SU MAYOR GLORIA, y de esta manera convertiremos TODO lo que hagamos en ORO para la vida eterna. Aprovechemos las gracias que el Buen Dios nos da a cada instante y seamos agradecidos y fieles. Si habéis sido hasta ahora meros y ciegos "consumidores de Sacramentos", abrid los ojos y caed en la cuenta de vuestro grave pecado, e inmediatamente caed de rodillas y haced un acto de contrición con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón a Nuestro Señor Jesucristo y al Padre Eterno por todas esas transgresiones y sacrilegios, y tomad la firme resolución de nunca jamás volver a frecuentar la compañía de esos embaucadores y traficantes de lo sagrado. Haced una digna penitencia e implorad el auxilio poderoso y la intercesión de la Santísima Virgen María y de San José. Y tened la confianza de que Dios os perdonará, porque Él no desprecia a un corazón contrito y humillado. Y después, marchad en paz y no pequéis más.
Es lo que os deseo con toda mi alma y ruego a Dios para que así hagáis en lo sucesivo.
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
DE LA COMMUNION SACRILÈGE : COMBIEN ELLE EST CRIMINELLE
par l'abbé Ch. ROLLAND, dans LE PARADIS SUR TERRE OU LE MYSTÈRE EUCHARISTIQUE (1911)
Qui manducat et bibit indigne
judicium sibi manducat et bibit,
non dijudicans corpus Domini.
Celui qui mange et boit indignement,
mange et boit sa propre
condamnation, en ne faisant pas
le discernement du corps du Seigneur.
(I Cor., XI, 29).
L'ordre de nos matières nous amène à parler de
la Communion sacrilège. Notre but n'est pas, en
traitant ce grave sujet, d'éloigner de la Table sainte ;
ce serait agir contre les intentions les plus chères
de Notre-Seigneur. Nous voulons seulement inspirer
cette crainte salutaire, que le prophète David demandait
à Dieu avec tant d'instance. Nous voulons déterminer
les âmes à n'approcher du banquet Eucharistique
que revêtues de la robe nuptiale, c'est-à-dire
ornées de la sainte charité. Nous voulons les prémunir
à tout prix contre la profanation du Très Saint
Sacrement. Donc, pour bien comprendre l'énormité
de la Communion sacrilège, considérons que c'est le
crime le plus injurieux à Dieu et le plus préjudiciable
à celui qui le commet.
I
D'un mot, l'Apôtre nous fait comprendre la malice
de la Communion indigne : Quiconque, dit-il, mangera
indignement de ce pain ; quiconque boira à ce
calice indignement, sera coupable envers le corps et
le sang de Jésus-Christ 1. Ainsi, d'après saint Paul,
la mauvaise Communion est un sacrilège, un attentat
contre la personne même de Notre-Seigneur. Attentat
le plus monstrueux ! Ici, ce que l'on profane, ce
n'est point la sainteté d'un temple, ce n'est point la
dignité d'un ministre de Dieu, ce ne sont point les
vases sacrés qui servent à son culte ; mais, la très
sainte humanité de Notre-Seigneur, la personne
même du Verbe de Dieu. Communier indignement,
c'est forcer le Saint des Saints à descendre dans un
coeur rempli des ordures du péché ; c'est faire une
horrible alliance entre la lumière et les ténèbres,
entre le Christ et Bélial, entre le ciel et l'enfer,
entre le Fils de Dieu et le prince de l'abîme !
Si vous voyiez un malheureux jeter dans la boue une
parcelle consacrée, vous reculeriez d'horreur à la
vue d'un tel forfait ; il serait moindre cependant que
celui d'une communion sacrilège. Le démon en effet
n'est pas dans la boue, mais il est dans le coeur de
celui qui reçoit indignement Jésus-Christ. — Attentat
le plus audacieux !
1. I Cor., XI, 27.
A SUIVRE...
Dernière modification par InHocSignoVinces le mer. 15 juil. 2020 17:44, modifié 2 fois.
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Sous l'ancienne loi, Dieu a puni
les sacrilèges par les châtiments les plus rigoureux.
Oza porte sur l'arche d'alliance, qui n'était cependant
que l'escabeau des pieds du Seigneur, une main
téméraire, et il est immédiatement frappé de mort.
Sur la même arche les Bethsamites jettent un regard
trop curieux, et, sur le champ, un grand nombre
d'entre eux sont exterminés. Balthasar, dans la dernière
nuit de son règne, profane les vases sacrés,
que Nabuchodonosor avait rapportés de Jérusalem,
et, pendant son orgie nocturne, il voit, tout pâle
d'effroi, une main mystérieuse tracer sur la muraille
la sentence de sa condamnation. Et c'est ce Dieu,
vengeur du sacrilège, que l'indigne communiant ose
outrager en personne ! Il a la folle audace d'introduire
injurieusement dans son coeur le Maître du ciel
et de la terre, qui tient entre ses mains le tonnerre
et les éclairs, et par qui, instantanément, il pourrait
être foudroyé et précipité dans les gouffres éternels !
— Attentat le plus injurieux à tout ce qu'il y a de
saint au ciel et sur la terre. Il offense Dieu le
Père, qui voit son Bien-Aimé, l'objet de ses complaisances,
plongé dans le cloaque d'une conscience
impure ; il offense Dieu le Fils, qui voit son humanité
sainte odieusement maltraitée ; il offense Dieu
le Saint-Esprit, qui voit si indignement profané le
chef-d'oeuvre de ses mains ; il offense la très sainte
Vierge, qui voit en gémissant son divin Fils, le Sauveur
du monde, devenir pour quelques-uns un sujet
de condamnation ; il offense l'Eglise triomphante,
qui voit le pain des anges devenu la nourriture des
animaux immondes ; il offense l'Eglise militante, qui
voit le plus précieux de ses joyaux, le plus riche
de ses trésors, le plus auguste de ses Sacrements,
méprisé et foulé aux pieds !
A SUIVRE...
Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Sur le même sujet, monsieur l'Abbé Zins nous propose un sermon qui vaut vraiment la peine d'être écouté :
VIe Dimanche après la Pentecôte – Fructueuse ou infructueuse Communion à Notre Seigneur
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Un grand merci, chère Laetitia. J'écouterai ce sermon de monsieur l'Abbé Zins avec plaisir.Laetitia a écrit : jeu. 16 juil. 2020 21:54
Sur le même sujet, monsieur l'Abbé Zins nous propose un sermon qui vaut vraiment la peine d'être écouté :
VIe Dimanche après la Pentecôte – Fructueuse ou infructueuse Communion à Notre Seigneur
En union de prières dans Jésus et Marie,
Votre frère espagnol
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Pour quiconque a du coeur, le crime de Judas inspire
un dégoût profond. Le nom du traître n'a traversé
les âges qu'accompagné d'un cortège de haines
et de malédictions, et l'on ne saurait adresser à
quelqu'un une plus flétrissante injure que de l'appeler
Judas ! Eh bien! le profanateur de l'Eucharistie
renouvelle le crime de l'apôtre infidèle. Comme
Judas, et plus que Judas, il a été comblé des faveurs
de Notre-Seigneur ; comme Judas, il livre son divin
Maître, non aux princes des prêtres et aux pharisiens,
mais au démon, qui règne dans son coeur. Et
pourquoi le livre-t-il ? Pour moins de trente deniers :
pour une vile passion, pour un lâche respect humain,
pour une méprisable vanité. Il le livre sous les
dehors de l'amitié. Il s'approche de la sainte Table,
les yeux baissés et les mains jointes ; il fléchit hypocritement
les genoux ; puis, comme Judas, il donne
au Sauveur le baiser de la trahison. Que dis-je le
baiser ? Il se sert du plus expressif symbole de
l'amour pour mieux outrager son Seigneur ; il se
l'incorpore pour mieux le trahir, et, plus dur que le
roc, il ne se laisse pas toucher par sa douce voix
qui lui dit au fond du coeur : Mon ami, qu'êtes-vous
venu faire ici ? C'est par un baiser que vous trahissez
le Fils de l'Homme ! 1
Oui ! l'indigne communiant est un traître ; disons
le mot : c'est un Judas !
1. Luc. XXII, 48.
A SUIVRE...
Dernière modification par InHocSignoVinces le lun. 20 juil. 2020 18:46, modifié 1 fois.
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Mais dévoilons plus complètement encore ce grand
mystère d'iniquité. La mauvaise Communion est un
sacrilège, c'est une trahison ; c'est plus que cela :
c'est un déicide. Celui, dit saint Paul, qui commet
un péché mortel, crucifie de nouveau Jésus-Christ
dans son coeur et le traite avec dérision 1. Si jamais,
n'est-ce pas dans la Communion sacrilège, que ces
paroles ont leur plein accomplissement ? Oui ! Jésus-
Christ est crucifié à la Table sainte et dans des circonstances
mille fois plus odieuses que sur le Calvaire.
— Il n'est pas dit des bourreaux de Jérusalem
qu'ils furent du nombre de ces aveugles que Notre-
Soigneur avait éclairés, de ces boiteux à qui il avait
rendu l'usage de leurs membres, de ces morts qu'il
avait ressuscites. Mais l'indigne communiant, au
baptême, a été régénéré dans le sang du Sauveur,
a reçu le caractère d'enfant de Dieu, est devenu la
chair de sa chair, l'os de ses os, a été admis à la
communication de ses mystères, a été associé à
l'espérance de ses promesses, et se voit chaque jour
comblé de nouveaux bienfaits. Et cependant il cru-
cifie son Seigneur ! — Les Juifs déicides ne connaissent
point Jésus-Christ ; par leur faute, il est
vrai ; mais enfin, dit l'Apôtre, s'ils l'eussent connu,
ils ne l'auraient point crucifié 2. Mais les profanateurs
de l'Eucharistie auront-ils la même excuse !
Ah ! ils connaissent bien Notre-Seigneur, eux ! Les
voiles sacrés qui le couvrent ne le dérobent point
au regard de leur foi ; ils savent que c'est « le Seigneur
de gloire, » le Fils du Très-Haut, leur Créateur,
leur Rédempteur et leur Juge. Et ils le crucifient !
— Au Calvaire, l'immolation de Jésus-Christ
ne fut pas sans gloire. A peine eut-il rendu le dernier
soupir, que toute la nature le reconnut pour son
auteur ; le soleil s'obscurcit, la terre trembla, les
rochers se fendirent, les morts ressuscitèrent, le
Centurion revint en se frappant la poitrine. Mais,
à la Table sainte, la mort mystique du Sauveur est
un mystère tout d'humiliation. Rien ne le dédommage
des affronts qu'il a à subir. — Enfin, le crime de
ceux qui crucifièrent Jésus-Christ, à Jérusalem, fut
utile à tous les hommes. C'est par l'effusion de son
sang répandu que le Sauveur réconcilia le monde
avec Dieu, racheta nos âmes de la mort, triompha de
l'enfer et mérita les grâces qui devaient sanctifier
les élus pour l'éternité. Mais l'immolation de la Table
sainte n'a pas ces beaux résultats ; là, le bourreau,
en outrageant la divine Victime, se tue lui-même :
aussi, tandis que Jésus-Christ soupirait avec impatience
après son sacrifice du Calvaire, pour la croix
de la Table sainte, il n'a, dit saint Augustin, que de
l'horreur et du dégoût !
1. Heb., VI, 6.
2. I Cor., Il, 8.
A SUIVRE...
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
II
Malheur ! disait Notre-Seigneur, en parlant du premier
profanateur de l'Eucharistie, malheur à cet
homme ! Il eût mieux valu pour lui qu'il ne fût
jamais né ! 1 Malheur, dirons-nous, malheur à celui
qui communie indignement ! Malheur au point de vue
temporel, d'abord. Les Communions sacrilèges sont
souvent punies par la perte des biens, de l'honneur,
de la santé, de la vie. « Si un grand nombre parmi
vous, disait l'Apôtre aux Corinthiens, sont malades,
languissants, faibles, paralysés dans leurs membres,
frappés de mort subite (mort, disons-le en passant,
si fréquente de nos jours), c'est parce qu'ils profanent
le corps et le sang de Jésus-Christ. Ideo inter
vos multi infirmi et imbecilles et dormiunt multi 2. »
Et saint Cyprien et saint Jean Chrysostome ne
craignaient pas d'attribuer à la profanation de la
divine Eucharistie, les calamités publiques de leur
temps. Mais laissons de côté les châtiments temporels,
pour ne nous occuper que des châtiments
spirituels, qui sont bien autrement lamentables.
1. Marc, XIV, 21.
2. I Cor.. XI. 30.
A SUIVRE...
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Ecoutez parler saint Paul, et vous comprendrez
l'étendue du malheur de celui qui communie indignement.
De certains péchés, il est écrit dans les saintes
Lettres, que celui qui les commet sera condamné,
condemnabitur ; pour d'autres plus graves, qu'il est
déjà jugé, jam judicatus est ; mais il n'en est point
dont l'anathème égale celui de la Communion sacrilège.
Quiconque, dit saint Paul, mange indignement
le corps du Seigneur et boit son sang indignement,
MANGE ET BOIT SA PROPRE CONDAMNATION ! 1 Quelle
parole ! « Il mange et boit sa propre condamnation, »
c'est-à-dire : la céleste nourriture qu'il profane est
un poison qui s'incorpore à lui, qui pénètre dans
l'intime de ses os, qui ne fait plus de tout son corps
qu'une masse de perdition destinée au feu ! « Il
mange et boit sa propre condamnation, » c'est-à-
dire que la sentence de mort prononcée contre lui
se mêle avec sa propre substance, ne devient plus
qu'une même chair avec lui, en sorte qu'il n'y a
plus moyen, pour ainsi dire, de l'en démêler ! « Il
mange et boit sa propre condamnation, » c'est-à-dire
que le Sacrement profané ne laisse presque plus
d'espérance de retour et que communier indignement,
c'est encourir le malheur de l'impénitence
finale ! O Seigneur-Jésus, quel étrange renversement !
Vous vous êtes mis dans la sainte Eucharistie
pour être l'aliment de nos âmes, une source de bénédictions,
un gage de résurrection glorieuse ; comment
se fait-il que, pour certains chrétiens, vous devenez
un poison fatal, un principe de malédiction, un sceau
de réprobation ? Ah ! ce n'est pas votre faute, mais
celle des âmes perverses, qui trouvent la mort jusque
dans la plénitude de la vie !
1. Cor., XI, 29.
A SUIVRE...
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Re: Contra el sacramentalismo sacrílego de las sectas tradicionalistas
Non pas cependant que la Communion sacrilège soit
un crime irrémissible. Si grands que soient nos péchés,
la miséricorde de Dieu les dépasse de l'infini. Il est
vrai toutefois que la Communion sacrilège est rarement
pardonnée, parce qu'il est rare qu'on s'en
repente véritablement. Le profanateur de l'Eucharistie
est tristement abandonné de Dieu en punition
de son crime ; il tombe sous la sujétion de Satan ;
il est frappé d'endurcissement ; il s'endort tranquillement
dans le crime, et souvent la mort vient le
surprendre dans cet état, à moins qu'il ne sorte de
son effrayante sécurité pour se livrer aux horreurs
du désespoir.
Voilà bien ce qui s'est réalisé dans la personne du
premier profanateur de l'Eucharistie. A peine a-t-il
consommé son crime qu'il est abandonné de Dieu.
Chose remarquable ! Il est détracteur, et le Sauveur
le souffre ; il est voleur, et le Sauveur le souffre ; il
vend, par un odieux marché, son bon Maître trente
deniers, et le Sauveur le souffre ; il communie indignement,
Jésus-Christ ne peut le souffrir. Il l'abandonne.
Ce que vous faites, lui dit-il, faites le vite ! 1
C'est comme s'il lui disait : Je vous ai averti, je
vous ai sollicité, je vous ai pressé ; rien n'a pu
vaincre votre obstination. Allez donc, périssez, puisque
vous voulez périr ! Et aussitôt Satan s'empare
de l'apôtre infidèle, post buccellam, tunc introivit
in eum Satanas 2. Il s'endurcit dans le crime; il
n'entend plus la voix du remords ; il est insensibIe
aux miracles et aux tendres reproches du Sauveur,
au jardin des Olives ; il accomplit cyniquement sa
trahison. Puis, quand il vient à réfléchir à la noirceur
de son crîme, il tombe dans un irrémédiable
désespoir. « J'ai péché, dit-il, peccavi ; " mais ce
n'est qu'un cri de Caïn et d'Antiochus, et, tandis
que ceux qui ont crucifié Jésus-Christ, quoi qu'ils
fussent de grands coupables, se convertissent, lui, il
met le sceau à sa réprobation en se donnant une mort
volontaire. C'est que, suivant l'expression terrible de
l'Apôtre, IL AVAIT MANGÉ ET BU SA PROPRE CONDAMNATION !
Voilà la grièveté de la Communion sacrilège.
C'est un crime souverainement injurieux à Dieu,
parce que c'est un horrible sacrilège, une infâme
trahison, un affreux déicide. C'est un crime souverai-
nement préjudiciable au coupable, puisqu'il le
constitue dans un état de réprobation et le met sur
le chemin de l'impénitence finale. Comme conclusion
de ce discours, concevons une horreur profonde, irréconciliable,
pour ce forfait. Et si, ce qu'à Dieu ne
plaise, nous l'avions commis, recourons à l'infinie
miséricorde de Dieu, pleurons notre faute avec les
larmes d'un vrai repentir, et Dieu nous pardonnera.
Prenons la résolution de ne jamais approcher de
la Table sainte avec une conscience souillée ou seulement
embarrassée, et disons en terminant avec
l'Eglise : « Seigneur, vous qui nous avez donné
votre corps sacré et votre sang précieux, pour être
le céleste aliment de nos âmes, ne permettez pas
qu'ils nous deviennent un sujet de condamnation,
mais bien plutôt le gage de la bienheureuse éternité ! »
Il aurait mieux valu pour lui qu'il ne fût jamais né !
Saint Marc.
1. Joan., XIII, 27.
2. Ibid.
FIN
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