"SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

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Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

#161 Message par InHocSignoVinces » ven. 19 juil. 2019 12:48

CAPITULO X - JUAN B. MONTINI Y SU PROGRAMA SOCIO-ECONÓMICO Y SOCIO-POLÍTICO


Vamos a entrar a fondo; vamos a descubrir los motores secretos de la política revolucionaria del Papa Montini,
en quien recae la tremenda responsabilidad de la autodemolición de la Iglesia. Nadie hubiera podido llevar a cabo esta empresa inaudita, si el Pontífice hubiera cumplido su deber, si "el Santo Oficio no hubiera cambiado de nombre y de funciones", si hubiera seguido ladrando y aún mordiendo cuando era necesario, si a la herejía se la hubiera seguido llamando herejía, si las censuras se hubieran fulminado contra esos cancilleres que reservadamente aconsejan y facultan a nombre de su Eminencia las más procaces profanaciones de los
templos, si, en una palabra, no hubiera cundido la subversión a nombre del Vaticano II y del espíritu
postconciliar.
No con discursos piadosos dichos desde su balcón o en la nueva sala de audiencias, ricamente
construida,
sino con Encíclicas definitivas y con penas canónicas se detiene el avance de la subversión. Sobre todo, cuando han sido los dos últimos Pontífices y sus Encíclicas y su Pastoral Concilio los que, sin duda
alguna, abrieron las compuertas a las aguas impetuosas, que el Magisterio de la Iglesia había estado
reprimiendo, a pesar de las secretas garantías que a los reformistas daba la carta paternal del entonces Superior
de los Jesuitas P. Juan B. Janssens.



La elección del Patriarca de Venecia, Roncalli, como sucesor de Pío XII llenó de sorpresa al mundo entero. Un viejo de cerca de ochenta años, un canceroso, un hombre de no mucha ciencia, un político complaciente, que autorizaba simulación de bautismos para salvar caritativamente a los judíos, perseguidos por Hitler, un amigo
de los grandes luminares del gran Oriente de la masonería francesa, iba a ocupar el trono,
después de aquel
Papa rectilíneo, de aquel santo y aquel sabio que era Pío XII, quien con su rectitud asombrosa, con su santidad inconfundible y con su ciencia vasta, profunda, luminosa, había llevado a las conciencias la paz y la esperanza, después de la
segunda y sangrienta guerra mundial.


En cuatro años de gobierno y a pesar de su creciente enfermedad, el Papa bueno tuvo tiempo sobrado para
escribir dos encíclicas, que hicieron estremecer al mundo, y convocar, con inspiración divina, según dijo, un
"Concilio", que sacudió, en su mismo fundamento, el dos veces milenario edificio de la Iglesia de Cristo.


CONTINUARÁ...
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"La elección del Patriarca de Venecia, Roncalli, como sucesor de Pío XII llenó de sorpresa al mundo entero. Un viejo de cerca de ochenta años, un canceroso, un hombre de no mucha ciencia, un político complaciente, que autorizaba simulación de bautismos para salvar caritativamente a los judíos, perseguidos por Hitler, un amigo
de los grandes luminares del gran Oriente de la masonería francesa, iba a ocupar el trono,
después de aquel
Papa rectilíneo, de aquel santo y aquel sabio que era Pío XII, quien con su rectitud asombrosa, con su santidad inconfundible y con su ciencia vasta, profunda, luminosa, había llevado a las conciencias la paz y la esperanza, después de la
segunda y sangrienta guerra mundial".


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#162 Message par InHocSignoVinces » sam. 20 juil. 2019 19:09

No podemos detenernos en estudiar esas encíclicas, que el mundo irreligioso y anticatólico
llamó "magistrales",
de Juan XXIII. Hay, sin embargo, un pasaje de la "PACEM IN TERRIS", que queremos
citar aquí, porque ha tenido una influencia enorme en la política y en el pensamiento del Vaticano II, de Paulo
VI y de los documentos de Medellín. En su "infinito" amor por la humanidad, un amor que todo lo abarca, que a
todo se atreve, el Papa Juan escribe: "No se deberá, no obstante, confundir jamás el error con el que
yerra, aun cuando se trate de errores o de un conocimiento inadecuado de la verdad en el campo
religioso moral. El que yerra es siempre y sobre todo un ser humano, y conserva en cada caso, su
dignidad de persona, y debe ser siempre tratado como corresponde a tanta dignidad".


Con estas palabras, al parecer tan llenas de bondad y de visión humana, el "papa bueno", vino a suprimir todo el
derecho penal, no sólo de la Iglesia, sino de los mismos gobiernos, y a condenar, de paso, la enérgica actitud
con que la Iglesia se había enfrentado siempre a los herejes y a la herejía.
Hay aquí un sofisma enorme, que
debemos esclarecer: una cosa es la tolerancia con las personas, y otra distinta la tolerancia con las ideas; la
primera puede ser laudable, puede ser buena, puede ser una manifestación externa de la caridad sobrenatural
interna;
pero la segunda, la tolerancia en las ideas nunca puede aceptarse, porque es claudicación, es
compromiso, es traición a la verdad.
Ahora bien, cuando la obstinación de los que yerran de tal manera se
identifica con el error, que no sólo no es posible separarlos de él, sino que se convierten en difusores activos
del error y de la subversión, en elementos peligrosos para la misma sociedad,
entonces la intransigencia es
necesaria,
dolorosamente necesaria, porque sobre el bien particular está siempre el bien común; y la tolerancia, en estos casos, es manifiesta y perjudicial complicidad.

Juan XXIII, de esa su inspirada frase, sobre la "suprema" dignidad de la persona humana, saca luego, las
consecuencias en el campo mucho más vasto de la política: "Debe también tenerse en cuenta que no se
pueden ni aun identificar falsas doctrinas filosóficas sobre la naturaleza, el origen y el destino del universo y
del hombre con movimientos históricos, con fines económicos, sociales, culturales y políticos, aun en el caso
de que estos movimientos hayan sido originados por aquellas doctrinas y de las mismas hayan extraído o
extraigan de ellas su inspiración. Ya que las doctrinas, una vez elaboradas y definidas, permanecen siempre
las mismas, mientras que los susodichos movimientos, al actuar sobre las situaciones incesantemente
cambiantes, no pueden evitar sufrir sus influencias, y, por tanto, no pueden dejar de estar sujetas a
transformaciones igualmente profundas. Además, ¿quién puede afirmar que en esos movimientos, en la
medida en que son conformes a los dictámenes de la recta razón y se hacen representantes de las justas
aspiraciones de la persona humana, no existen elementos positivos y merecedores de aprobación?"


Esta encíclica, expresión clara de la doctrina de la Enciclopedia, no fue escrita por Juan el bueno. Su salud
estaba demasiado quebrantada para pensar y coordinar ideas tan complejas y tan ajenas al estilo tradicional
del Magisterio. El poner "la dignidad de la persona humana" como criterio supremo de verdad y de moralidad,
es emancipar al hombre, criatura y posesión de Dios, del dominio que el Creador tiene sobre su criatura, y es
anteponer las conveniencias personales al orden establecido por la Sabiduría, la Bondad y el Poder Infinito de
Dios mismo.
La distinción hecha por Juan XXIII entre "ideas filosóficas" y "movimientos o partidos políticos",
que sobre ellas se basan, es de una importancia tan esencial, como la distinción que antes había hecho entre
el error y el que yerra. Con esta distinción, quedan a salvo el liberalismo, el socialismo, el materialismo y, de un
modo particular, el marxismo,
tan duramente condenados antes por la Iglesia Católica y por la voz del
Magisterio.


CONTINUARÁ...

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#163 Message par InHocSignoVinces » mer. 24 juil. 2019 11:41

El Papa Roncalli, con la esperanza de que esas ideas, anticatólicas y antisociales, evolucionasen después en
los partidos a los que habían dado origen, quiso establecer esa fantasmagórica distinción, para entablar el
diálogo con el mismo comunismo, intrínsecamente perverso, autor de la esclavitud, que hoy domina a tantos
pueblos.
El Papa Juan quería decirnos: si bien el marxismo, el liberalismo y el socialismo se han basado en
premisas filosóficas equivocadas, (por lo menos desde el punto de vista católico), pueden evolucionar, han de hecho
evolucionado hasta poder ofrecer una componenda, una mutua comprensión, una coexistencia pacífica y
constructiva. No sólo se puede permitir —con esa concepción tolerante y bienhechora— sino también se
puede colaborar con el comunismo, según el pensamiento del Nuncio de Cuba.

¿Podrá llegar un día en que el comunismo deje, en verdad, de perseguir a la religión para emprender el
camino del liberalismo, tanto en política como en economía? ¡Qué poco sabe de comunismo quien así piense!
O ignora o se hace el ignorante, para sostener una tesis impuesta y comprometida. El caso de Yugoslavia,
que a los incautos adormece, es tan sólo una táctica, hábilmente excogitada por un judío, que antes mató,
destruyó, impuso esclavitud, y ahora parece un estadista, que con visión muy clara quiere solucionar los
problemas de Europa y del mundo. Paulo VI es su amigo y admirador.


La "POPULORUM PROGRESSIO" es un documento fuertemente inspirado en el pensamiento del progresismo
francés, en el que destacan el cardenal Gabriel-Marie Garrone, los teólogos Lebret, Chenu, Lubac y, sobre
todo Jacques Maritain. El espíritu del documento montiniano es decididamente socialista. La "POPULORUM
PROGRESSIO"
abarca numerosos temas: de la paz mundial a las Naciones Unidas, del enorme aumento de
la población a la asistencia que hay que dar a los países subdesarrollados, de las misiones a la enseñanza, de
la emigración a los problemas raciales.


Este es el documento, que inspira, explica y aguijonea la política, las enseñanzas, los viajes, los pactos, las
recepciones palaciegas de Paulo VI. Juan B. Montini es el hombre de la "POPULORUM PROGRESSIO",
y América Latina el campo de experimentación y de cultivo de esta política no libertadora, sino
socializante y progresivamente esclavizadora.
Aunque el Papa Montini afirme, una y mil veces, que ni su
predecesor, ni el Concilio, ni él mismo han cambiado la doctrina de base, las enseñanzas milenarias y
apostólicas de la Iglesia, es indudable que hay un
abismo entre la "vieja" Iglesia de Cristo y "esta" Iglesia histórica de los dos últimos papas y su Concilio.

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#164 Message par InHocSignoVinces » jeu. 25 juil. 2019 11:35

Ante todo, el concepto de "propiedad privada", como derecho inalienable, sancionado por las leyes divinas,
naturales y humanas —concepto firmemente establecido por León XIII—
ha sido transformado por Paulo VI. A
este propósito nos dice en la "POPULORUM PROGRESSIO": "El reciente Concilio lo ha recordado: "Dios ha
destinado la tierra y todo lo que ella contiene para el uso de todos los hombres y de todos los pueblos,
de modo que los bienes de la Creación deben afluir igualmente a las manos de todos, según la regla de
la justicia, que es inseparable de la caridad".


"Los demás derechos, de cualquier género, incluidos el de la propiedad y el del libre comercio, estarían
subordinados a ella: no deben, por tanto, estorbar, sino, al contrario, facilitar su realización, y es un deber
social, grave y urgente, restituirlos a su finalidad originaria".
Paulo VI cita, como prueba, un pasaje de San
Ambrosio, que dice: "No es de tu propiedad aquello de lo cual haces donación al pobre; no haces sino
devolverle lo que le pertenece. Ya que lo que se ha dado en común para el uso de todos es lo que tú te
apropias. La tierra se ha dado a todos, y no solamente a los ricos".
Y comenta el pontífice: "Es como decir que
la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicionado y absoluto. Nadie está autorizado a
reservar para su uso exclusivo aquello que sobrepasa sus necesidades, cuando los demás carecen de lo
necesario... El bien común exige, pues, a veces, la expropiación si, a causa de su extensión, de su exigua o
nula explotación, de la miseria que de ello se deriva para las poblaciones, del daño considerable acarreado a
los intereses del país, ciertas posesiones representan un obstáculo para la propiedad colectiva".


Esta es ,sin ambages, la postura que ciertamente más se acerca a la del marxismo, que a la doctrina tradicional
de la Iglesia. Paulo VI no alude siquiera a la necesidad, por parte del Estado, de mantener a raya a las masas,
propuesta expresamente por León XIII. Esa su doctrina es demagógica;
se acerca mucho a la "égalité", a
la "igualdad" de la Revolución Francesa. "Se dan ciertamente situaciones, cuya injusticia clama al cielo.
Cuando poblaciones enteras, desprovistas de lo necesario, viven en un estado de dependencia tal que les
impide cualquier clase de iniciativa y responsabilidad, e igualmente toda posibilidad de promoción cultural y de
participación en la vida social y política, es grande la tentación de rechazar con la violencia tamañas
injurias a la dignidad humana. Y, sin embargo, sabemos que la insurrección revolucionaria —salvo en
el caso de una tiranía evidente y prolongada, que atentase gravemente a los derechos fundamentales
de la persona y dañase de modo peligroso al bien común del país— es fuente de nuevas injusticias,
introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas. No se puede combatir un mal real, al precio de un
mal aún mayor".


He aquí un caso típico de la dialéctica montiniana: La desigualdad es un mal; la propiedad privada es
apoderarse de la que pertenece a todos. Es grande la tentación a la violencia; luego, en casos excepcionales,
en casos de una tiranía evidente y prolongada,
la violencia es lícita; en estos casos excepcionales, el pueblo
tiene derecho a levantarse contra el gobierno, si el gobierno se ha transformado en una dictadura peligrosa y
despiadada.
Es lo mismo que dicen los comunistas y sus aliados los progresistas: "Contra la violencia
institucionalizada, no queda más recurso que la violencia de las armas".
Y esto es también lo que
cautelosamente dicen los documentos de Medellín y lo que, con mayor crudeza, proclaman los guerrilleros y
los "curas y jesuitas" comprometidos en la revolución. Ante la reacción justificada de los gobiernos, que
supieron captar la amenaza que implicaba para la paz, el progreso y estabilidad social, todas las jerarquías
cambiaron el sentido de la consigna solapada de Paulo VI. Cambio de estructuras, sí; resistencia también;
pero ¡sin violencia! Pero lo escrito, escrito está. ¿Quién va a pronunciar el veredicto de que un gobierno se ha
convertido en una tiranía evidente y prolongada? Francisco Franco lleva más de veinticinco años en el poder;
para muchos su gobierno, fruto de una insurrección armada fue y sigue siendo una evidente y prolongada
tiranía. Otros, en cambio, ante los tangibles progresos materiales que ha alcanzado España en este tiempo,
ante los peligros de nuevos conflictos con el cambio, prefieren seguir en este estado indefinido de un Caudillo,
que no es rey, ni es presidente, ni es gobierno estable. ¡Dios dirá lo que venga! Lo que ya vimos es que
España ha superado su pobreza.


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Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

#165 Message par InHocSignoVinces » sam. 27 juil. 2019 12:45

"Violencia organizada" llaman los comunistas toda ley, todo gobierno, toda organización social o económica,
que no responda al programa de Marx, que impida los actos terroristas, la violencia destructiva de las armas.
En cambio, cuando el terrorismo se apodera del poder, entonces no es violencia el paredón; no es violencia el
despojo colectivo; no es violencia la tiranía que sin piedad ahoga a los patriotas, que buscan la libertad de sus
países dominados por una tiranía internacional y prepotente.


El mayor peligro que yo veo para nuestro país y para todos los países de nuestra América Latina es el que las
autoridades civiles se dejen adormecer por el canto de las sirenas, que, a nombre de Cristo y del Evangelio, a
nombre de caridad y de justicia social, están haciendo el juego al comunismo internacional; le están
preparando el camino de su continental dominación. Para el progresismo es tiranía el gobierno del Salvador y
de Brasil y de Paraguay y de Bolivia y de todos los demás países, que, ante el peligro,
han reaccionado
virilmente, echando del país a esos secretos emisarios del Vaticano, a esos curas extranjeros,
que están
haciendo el lavado cerebral a las inconscientes multitudes que llenan nuestros templos y, con mariachis, con
jazz, con bailes y con asambleas, participan ahora mejor de los servicios litúrgicos y escuchan homilías, que
emulan los mítines políticos del partido comunista y nos presentan un falso Cristo revolucionario y guerrillero.


Paulo VI lanza un violento, casi virulento ataque contra el "capitalismo", que a los oídos de los
latinoamericanos suena a una condenación del "imperialismo americano": "Necesaria para el crecimiento
económico y el progreso humano, la introducción de la industria es, a la vez, signo y factor de desarrollo...
Pero sobre estas nuevas condiciones de la sociedad se ha instaurado desgraciadamente un sistema que
considera el provecho como motivo esencial del progreso económico, la competencia como ley suprema de la
economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límite ni
obligaciones sociales correspondientes. Dicho liberalismo conducía a la dictadura justamente denunciada por
Pío XI como generadora del imperialismo del dinero... Nunca se condenarán bastante tales abusos,
recordando una vez más, solamente, que la economía está al servicio del hombre. Mas, si es verdad que un
cierto capitalismo ha sido la fuente de tantos sufrimientos, de tantas injusticias y luchas fratricidas, cuyos
efectos aún perduran, sería erróneo atribuir a la industrialización misma males que son debidos al nefasto
sistema que la acompaña. Es preciso, por el contrario, y por deuda de justicia, reconocer la aportación
insustituible de la organización del trabajo y del progreso industrial a la obra del desarrollo".


Aquí de nuevo estamos en plena dialéctica montiniana: "necesaria para el crecimiento económico y el progreso humano...
la industria es a la vez signo y factor de desarrollo";
pero la industria acumula capitales, que esclavizan...
Luego, hay que socializar los medios de producción. Los industriales, la iniciativa privada, reconociendo la
función social del capital y las prestaciones debidas a los trabajadores, reguladas hace tiempo por la debida y
conveniente intervención del Estado, observan en este punto, que sin el incentivo del beneficio, sin la
acumulación de capital garantizada por la propiedad privada, sin el estímulo, igualmente potente de la libre
competencia (dentro de la ley y la conciencia), la civilización occidental no habría alcanzado jamás la extraordinaria
prosperidad y la capacidad tecnológica, sin la cual ni los países subdesarrollados podrían ser ayudados, ni se
podría luchar contra el hambre, la pobreza y las enfermedades, que invaden al mundo.

¿Quién ayudó a los países vencidos, después de la guerra, a salir de su tremenda pobreza, del hambre que
padecieron como consecuencia de la tragedia? Y ¿hubieran podido los Estados Unidos ayudar a los vencidos,
si no hubiesen tenido esa prosperidad económica?
No quiero con esto defender a las manos ocultas que han
explotado no sólo a los pueblos de Europa, de Latinoamérica, sino al mismo pueblo americano.
El Vaticano
sabe perfectamente a quien me refiero, porque el Vaticano también está supeditado, hoy más que nunca, a
ese
poder oculto.

CONTINUARÁ...
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"(...) Para el progresismo es tiranía el gobierno del Salvador y de Brasil y de Paraguay y de Bolivia y de todos los demás países,
que, ante el peligro,
han reaccionado virilmente, echando del país a esos secretos emisarios del Vaticano, a esos curas extranjeros, que están haciendo el lavado cerebral a las inconscientes multitudes que llenan nuestros templos y, con mariachis, con
jazz, con bailes y con asambleas, participan ahora mejor de los servicios litúrgicos y escuchan homilías, que
emulan los mítines políticos del partido comunista y nos presentan un falso Cristo revolucionario y guerrillero".

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Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

#166 Message par InHocSignoVinces » dim. 28 juil. 2019 12:07

En resumen, la "POPULORUM PROGRESSIO", que para el progresismo es la nueva economía del
Evangelio, el modo de aplicar a nuestros tiempos la redención de Cristo, definitivamente no es una doctrina
coherente con la tradición, con las normas inmutables de la Iglesia de Cristo.
La actividad política de Juan B.
Montini, el papa Paulo VI del Concilio, representó en la Iglesia una verdadera revolución, cuyos resultados
todavía no acabamos de ver. Evidentemente que el Vaticano no confiesa las muy íntimas y muy secretas
relaciones que mantiene con los poderes invisibles, que le aconsejan, le apoyan y le cubren, como decimos,
las espaldas. Pero, ciego está el que se empeñe en negar las relaciones que el Papa Montini ha sostenido y
sigue sosteniendo con los elementos, que descarada o públicamente están provocando la inestable, variante y
peligrosa situación del mundo entero.


No ignoro que esta actividad de proyección mundial, de manifiesta tendencia socializante ha tenido sus
momentos de aparente calma, de reacción, de casi, casi diríamos un "dar marcha atrás"; pero esta táctica es
demasiado conocida para poder tranquilizarnos. El que haya seguido con cuidado todo el proceso demoledor,
inaugurado por el pontificado de Juan XXIII, seguido después y hecho reforma por Paulo VI y el Vaticano II,
sabe muy bien que ese proceso ha tenido sus pausas, pero ha seguido invariable su reforma, su "cambio de
estructuras"
, su "socialismo", su "aggiornamento", su "ecumenismo".

Hay en el mundo un enjambre de activistas, que han extendido una red por todo el mundo, que de una manera
o de otra tratan de imbuirnos las ideas disolventes, que avanzan incontenibles. A los que nos oponemos nos
llaman extremistas, nos dicen locos o nos "excomulgan", creyendo que, por la buena o por la mala, nos van a
doblegar.
A otros los asustan y, aunque en su conciencia sienten que las cosas no andan bien, que las
reformas no han hecho sino deformarnos, que no puede ser cosa de Dios tanta herejía, tanto materialismo,
tanta inmoralidad,
prefieren no opinar y se tranquilizan diciendo que obedecen, que al final Dios intervendrá.


Pero a la gran mayoría los tentáculos poderosos de la subversión los sujetan, los trituran, los convencen. Y esto a nivel
local, estatal, nacional; en la parroquia lo mismo que en las oficinas de la Mitra; en los colegios, en las
escuelas, en todas las actividades religiosas; lo mismo en la ciudad que hasta en la más pobre aldea, a donde
llegan los nuevos curas, los alumnos de los jesuitas, predicando inconformidad, hablando de violencia, y, si es
preciso, entrenando o allegando a los nuevos guerrilleros.


Porque, en México hay guerrillas; hay gente que se prepara para la subversión, para los actos terroristas, para
el asalto definitivo, con que esperan apoderarse del poder, después de echar por tierra las legítimas
autoridades, que algunas veces parecen ignorar o querer ignorar, por no alarmar a la gente, lo que en realidad
está pasando. Y todo este activismo viene de muy alto; es, como ya indiqué, de proyección internacional; y
cuenta con las bendiciones de los padres y de la jerarquía,
que, como los obispos de Ciudad Juárez, de
Chihuahua, el ex-obispo de Zacatecas, el de San Cristóbal de las Casas, por no mencionar al cabecilla
principal, al que ha hecho escuela, Don Sergio VII, el de Cuernavaca, ha hablado ya claro, muy claro, para
poder dudar de sus intenciones. Y esto lo sabe Roma, lo conoce el Vaticano, no lo ignora Paulo VI, quien, en
los momentos de crisis, sabe salvar a sus amigos, como lo hizo varias veces con Méndez Arceo y lo ha hecho
recientemente en España con el cardenal primado de Madrid.



A CONTINUACIÓN... LA CLAVE DEL ENIGMA: EL CONCILIO PASTORAL VATICANO II
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"(...) la "POPULORUM PROGRESSIO", que para el progresismo es la nueva economía del
Evangelio, el modo de aplicar a nuestros tiempos la redención de Cristo, definitivamente no es una doctrina
coherente con la tradición, con las normas inmutables de la Iglesia de Cristo.
(...)
Porque, en México hay guerrillas; hay gente que se prepara para la subversión, para los actos terroristas, (...)
Y todo este activismo viene de muy alto; es, como ya indiqué, de proyección internacional; y
cuenta con las bendiciones de los padres y de la jerarquía,
que, como los obispos de Ciudad Juárez, de
Chihuahua, el ex-obispo de Zacatecas, el de San Cristóbal de las Casas, por no mencionar al cabecilla
principal, al que ha hecho escuela, Don Sergio VII, el de Cuernavaca, ..."

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Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

#167 Message par InHocSignoVinces » mar. 30 juil. 2019 16:31

LA CLAVE DEL ENIGMA: EL CONCILIO PASTORAL VATICANO II


El mundo cree que Juan XXIII, el papa bueno, fue el que congregó el Concilio Pastoral Vaticano II. La verdad
es, como nos dice León de Poncins, en su libro "EL JUDAÍSMO EN EL VATICANO", que "numerosas
organizaciones y personalidades judías hacía tiempo pretendían introducir en la Iglesia las reformas
propuestas y realizadas en el Concilio, con el intento de modificar su actitud y su enseñanza acerca del
judaísmo".
Fueron estos judíos los que, dentro y fuera de la Iglesia, impulsaron las increíbles reformas,
propuestas y realizadas en ese lamentable Concilio, y los que, con satánica y no disimulada satisfacción hacen
ahora alarde de haber sido ellos los que, planearon, y convocaron, y dirigieron el Vaticano II.
En particular, el
judío francés Jules Isaac, representante del judaísmo internacional, fue el que, con sus escritos y con sus
secretas audiencias en el Vaticano, patrocinadas por su hermano de sangre y miembro activo de la
conspiración,
el tristemente célebre cardenal Agustín Bea, S. J., impulsó al débil y comprometido papa Roncalli
a esa aventura reformista, que ha hecho eficazmente la "autodemolición" de la Iglesia de Cristo.



I. Tres intentos judíos para destruir el cristianismo

El judaísmo, religión, secta y actividad de intriga permanente, ha estado en lucha constante contra Jesucristo,
el Hijo de Dios Vivo, el Mesías prometido; pero, a no dudarlo, hace ya cinco siglos que su infiltración, sus
ataques y sus éxitos han sido para ellos más espectaculares, más descarados, y, para nosotros, más amargos,
más funestos, más lamentables.
El escritor e historiador judío Joshua Jehouda, en su
libro "L'ANTISEMITISME, MIROIR DU MONDE" (El Antisemitismo, espejo del Mundo), se jacta descaradamente de
que en los últimos siglos el judaísmo ha hecho tres poderosos intentos, para "rectificar el Cristianismo"; tres
intentos "dirigidos a purgar la conciencia cristiana"; tres intentos para "corregir, sofocar y paralizar los
efectos de la teología cristiana"
; y tres brechas se han hecho en la fortaleza de la Iglesia. Son tres victorias
importantes, conseguidas en su lucha contra la cristiandad por sus mortales enemigos, los judíos.


1) El Renacimiento (la razón y la ciencia contra la fe);

2) La Reforma protestante (50 años después del renacimiento; revuelta contra la Iglesia)

3) La Revolución francesa de 1789 (que los judíos comunistas continúan hasta nuestros días). A esos intentos, hay que añadir después otros tres:

4) El Modernismo, propagado en la Iglesia por las infiltraciones de los marranos;

5) Las falsas filosofías como la de Marx, Neitzche, Voltaire, Freud, Pierre Teilhard de Chardin;

6) El Vaticano II, la gran conspiración judía, bajo la dirección del judío infiltrado Juan B. Montini.

CONTINUARÁ...
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"(...) el judío francés Jules Isaac, representante del judaísmo internacional, fue el que, con sus escritos y con sus
secretas audiencias en el Vaticano, patrocinadas por su hermano de sangre y miembro activo de la
conspiración,
el tristemente célebre cardenal Agustín Bea, S. J., impulsó al débil y comprometido papa Roncalli
a esa aventura reformista, que ha hecho eficazmente la "autodemolición" de la Iglesia de Cristo.
(...)
El Vaticano II, la gran conspiración judía, bajo la dirección del judío infiltrado Juan B. Montini".

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#168 Message par InHocSignoVinces » jeu. 01 août 2019 17:45

Joshua Jehouda admite que el judaismo, la kábala y el Talmud son la raíz de todos los ataques sufridos por la Iglesia
Católica, en la fortaleza de la Cristiandad.
Y concluye: "La reforma señala la revolución contra la Iglesia
Católica, que es también una revolución contra la religión de Israel".


Lord Sieff, Vice-Presidente del Congreso Mundial Judio, en su artículo "The Meaning of Survival" (El sentido
de la supervivencia)
escribe: "No es accidental el que los judíos hayan sido los precursores y los dirigentes de
muchas revoluciones del pensamiento y del espíritu".


Hace cien años, los infiltrados judíos intentaron alterar la doctrina tradicional en la Iglesia Católica, durante el
Concilio Vaticano I (1870). Durante ese Concilio, los "marranos" renovaron sus antiguos intentos para obligar a
la Iglesia a exonerar a los judíos del crimen del deicidio y aceptar después las relaciones amistosas judeo-
cristianas. En una hábil faena intentaron influenciar a los Padres congregados para que firmasen "un postulado
en favor de los judíos".
Se habló primero de un requerimiento para convertir a los israelitas, pero después se
añadieron afirmaciones que estaban en abierta contradicción con las doctrinas que la Santa Iglesia ha
enseñado a este respecto.

El que los Padres del Vaticano I consintiesen en esa intriga judía hubiera significado el colocar la Iglesia en una
manifiesta contradicción consigo misma, que hubiera puesto en duda su origen divino, que era el objetivo del
complot judió en el Vaticano I, y que, a no dudarlo, fue también el objetivo de su incansable actividad en el
Vaticano II. En su libro, ya citado "El Judaismo y el Vaticano", Poncins presenta numerosas y terribles
calumnias, lanzadas por judíos, contra la Iglesia Católica y la Cristiandad.
Uno de los canales principales de
estos embustes tendenciosos fue Jules Isaac. Nuestros lectores pueden recordar lo que sobre este personaje
y sus actividades en Roma, ante Juan XXIII, escribí en dos de mis anteriores libros: "CON CRISTO O
CONTRA CRISTO"
y "LA NUEVA IGLESIA MONTINIANA", donde recuerdo el artículo de Joseph Roddy, en la
revista hebrea "LOOK": "HOW THE JEWS CHANGED CATHOLIC THINKING". (Cómo los judíos cambiaron el
pensamiento católico).
Isaac escribió dos libros gravemente ofensivos a todos los cristianos: "Jesús e
Israel"
(1946) y "Genese de l'Antisemitisme" (1948), en los que airadamente censura las enseñanzas cristianas
y exige la "purificación" y la "enmienda" de la doctrina bis milenaria de nuestra fe católica.
Ninguno de esos
libros mereció ser tomado en cuenta durante el reinado de Pío XII. Era necesario un papa inescrupuloso y fácil
para que el escritor lograse, con la ayuda de Bea, imponer su pensamiento tanto en la liturgia, como en la
famosa "Declaración" del Vaticano II.
La mano de Juan B. Montini estaba desde arriba dirigiendo todo el
proceso, cuyos resultados conciliares vinieron a adulterar realmente el pensamiento católico, la historia de la
Iglesia y las mismas Sagradas Escrituras.


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"Era necesario un papa inescrupuloso y fácil para que el escritor lograse, con la ayuda de Bea, imponer su pensamiento tanto en la liturgia, como en la famosa "Declaración" del Vaticano II. La mano de Juan B. Montini estaba desde arriba dirigiendo todo el proceso, cuyos resultados conciliares vinieron a adulterar realmente el pensamiento católico, la historia de la Iglesia y las mismas Sagradas Escrituras.

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Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

#169 Message par InHocSignoVinces » dim. 04 août 2019 12:49

Fuera de la Iglesia es tenido Isaac como el principal teórico y promotor de la campaña emprendida contra la
doctrina tradicional de la Iglesia.
Sin embargo, el mal venía de mucho tiempo atrás, gracias a los préstamos
cuantiosos, con intereses muy crecidos, que los banqueros judíos hicieron muchas veces tanto a la Cámara
Apostólica, como a Cardenales, Obispos y otros miembros de la alta jerarquía.
Merced a estos préstamos, los
judíos llegaron a escalar puestos importantes aún en la Sede Apostólica. Así, por ejemplo, Sixto V tuvo como
consejero en las finanzas a un judío portugués, que había huido de Portugal por temor al tribunal de la
Inquisición. En tiempo más reciente, en los préstamos contraídos por el Vaticano, la novedad consistió en
recurrir a las grandes bancas que operaban fuera de los Estados Pontificios, y, en particular, a
los Rothschild de París. Citaremos aquí, tomados del libro de Corrado Pallenberg "Las finanzas del
Vaticano",
los préstamos que la banca Rothschild hizo al Vaticano de 1831 a 1846:
Fecha 15-12-1831
Valor nominal 3.000.000
Precio de emisión 65 %
Suma recibida 1.860.000

Fecha 10-8-1832
Valor nominal 3.000.000
Precio de emisión 75.50 %
Comisión 2%
Suma recibida 2.115.000

Fecha 15-9-1833
Valor Nominal 3.000.000
Precio de emisión 82.5 %
Comisión 2%
Suma recibida 2.400.000

Fecha 15-3-1837
Valor nominal 1.000.000
precio de emisión 95 %
comisión 3 %
Suma recibida 925.000

Fecha 3-8-1837
Valor nominal 2.000.000
precio de emisión 95 %
Comisión 3 %
Suma recibida 1.850.000

Fecha 20-1-1846
Valor nominal 2.000.000
Precio de emisión 95%
Comisión 2 %
1.860.000
los Torlonia de Roma
y los Parodi de Genova

Total de escudos Valor nominal 14.000.000 Suma recibida 11.010.000

Además de los compromisos económicos, que indiscutiblemente ponían al Vaticano en una situación
desventajosa respecto a los judíos —situación, por otra parte, que ellos supieron hábilmente aprovechar para
entrar e interiorizarse de muchas cosas, que favorecían su cautelosa injerencia en la Corte Papal,— dos
décadas antes de que Isaac empezase su labor nefanda,
había ya en la Iglesia una asociación, bajo el nombre
de
"Amigos de Israel", a la que pertenecían cardenales y obispos. Fue disuelta por el Papa Pío XI, en 1928.

Entre los motivos de condenación, la Comisión del Santo Oficio adujo la falsedad de que "el pueblo judío no
era el responsable de la muerte del Hijo de Dios hecho Hombre",
porque esa afirmación contradecía el
testimonio de los Evangelios y la enseñanza tradicional de la Iglesia.
Treinta años más tarde, la asociación
surgió nuevamente con más vigor, alcanzando el apoyo de numerosos clérigos.
En 1947 Jules Isaac logró
unirse, en su empresa diabólica, con Lael Katz, presidente de la B'nai Brith y con Nahum Goldman, Presidente
del Congreso Mundial Judío. A ellos se agregaron después Edmond Fleg, Sammy Lattes y el Gran Rabino
Kaplan.

La tesis de Isaac, enérgicamente rechazada por Pío XII, fue, como hemos antes dicho, acogida por Juan XXIII. Con el apoyo de su íntimo amigo Juan B. Montini, del cardenal Bea y del rabino Abraham Heschel de Nueva York, profesor de ética y misticismo judíos, en el Seminario Teológico Judío de América, quien sirvió como consejero a la Comisión del Concilio Vaticano II, en los preparativos de 1960, y sugirió la declaración conciliar que afirma que Jesús no sufrió la muerte por causa de los judíos. Es el mismo Heschel, que con su esposa fue fotografiado en junio de 1971 con sus manos descansando en el brazo del sillón, en el que otro judío estaba
sentado, Paulo VI, simbolizando y celebrando así la victoria judía sobre la Iglesia Católica.
Comentando esta excepcional y significativa fotografía, un sacerdote amigo de Heschel dijo: "Esta parece la manera con que el papa quiso expresar simbólicamente sus propios sentimientos con relación al pueblo hebreo en general y, en particular, con relación al Rabino y a la Sra. Heschel".

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"La tesis de Isaac, enérgicamente rechazada por Pío XII, fue, como hemos antes dicho, acogida por Juan XXIII. Con el apoyo de su íntimo amigo Juan B. Montini, del cardenal Bea y del rabino Abraham Heschel de Nueva York, profesor de ética y misticismo judíos, en el Seminario Teológico Judío de América, quien sirvió como consejero a la Comisión del Concilio Vaticano II, en los preparativos de 1960, y sugirió la declaración conciliar que afirma que Jesús no sufrió la muerte por causa de los judíos".

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Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

#170 Message par InHocSignoVinces » mar. 06 août 2019 11:48

Es imposible hablar de los designios judíos, fuera de la Iglesia, sin tocar necesariamente las traiciones de
los "marranos" (falsos cristianos), dentro de la Iglesia,
que secretamente trabajan, con la ignorancia de los
verdaderos cristianos, en contra de la Iglesia de Cristo, a la que tienen odio a muerte.
Dentro, pues, de la
Iglesia, bajo la dirección del cardenal Agustín Bea, S. J. y de su inspirador y decidido colega Juan B. Montini,
lograron apoderarse de los puestos de mando, para tramar desde ellos la destrucción de la Iglesia. Otros
judíos infiltrados por esos años fueron Henri Marrón, el P. DANIELOU, el Abbé Viellard del Secretariado
Episcopal, el P. Calixto Lopinot y el P. Demann; Jacques Madaule y Jacques Nantet; y también una monja de
la Congregación de Don Bosco y el cardenal Lienart, para nombrar tan sólo algunos pocos.

Hay una base sólida para decir que la evidencia es amplia, y las pruebas incontestables, para demostrar que la
judería mundial, ayudada por los muchos infiltrados en la Iglesia, prepararon cuidadosamente esta campaña
internacional contra la Iglesia Católica, que culminó en el trágico Concilio Vaticano II,
verdadera conspiración
contra la Iglesia.
¿Qué es lo que Jules Isaac pidió y alcanzó del Vaticano II?

1) la condenación y supresión de toda discriminación racial, religiosa y nacional con relación a los judíos.

2) La modificación o supresión de las oraciones litúrgicas relacionadas con los judíos, especialmente las del Viernes Santo.

3) Declarar que los judíos no son responsables, ni aun colectivamente, de la muerte de Jesús, que debe pesar sobre toda la
humanidad.

4) Anular los pasajes del Evangelio, especialmente el de San Mateo, a quien Jules Isaac designa como un embustero y un corruptor de
la verdad, cuando relata la historia crucial de la Pasión.

5) Declarar que la Iglesia ha sido siempre culpable de ese estado de latente guerra, que, por dos mil años, ha subsistido entre
judíos y cristianos y el resto del mundo.

6) La promesa de que la Iglesia modificará definitivamente su actitud a un espíritu de humildad, contrición y perdón en la relación a
los judíos, y que hará todo esfuerzo posible para reparar los daños que ella les ha hecho en el pasado, rectificando y purificando su
enseñanza tradicional, según los puntos señalados por Jules Isaac.


Los puntos principales, que, según Jules Isaac, debían ser cambiados en el Evangelio y que, con táctica dialéctica,
la Iglesia montiniana ha permitido circular, pese a las alocuciones turísticas, que desde su balcón hace cada
ocho días Paulo VI, son los siguientes:


1) La Sagrada Biblia, la Palabra de Dios, es atacada y llamada "un mito", una "metáfora". La misma existencia de Dios es puesta en duda y los dogmas más sagrados, dotados del carisma de la infalibilidad, son silenciados, mutilados o negados más o menos descaradamente.

2) Los cuatro Evangelios están desacreditados; los evangelistas son llamados mistificadores o embusteros. Hay que abandonar lo que la Iglesia ha enseñado por dos mil años y substituir las enseñanzas de Cristo por las doctrinas talmúdicas y kabalísticas de los judíos.

3) Los Padres de la Iglesia, que, con valor y éxito, combatieron las herejías, que ya, desde la Iglesia primitiva, introdujeron los
judaizantes, son violentamente atacados por Jules Isaac.
San Juan Crisóstomo es un "teólogo desvariado" y "un insolente
panfletista". "San Agustín falsifica los hechos",
San Gregorio Magno "inventó la locura de un pueblo carnal". Con semejante saña
ataca también Jules Isaac a San Jerónimo, San Efrén, San Gregorio Niceno, San Ambrosio, San Hilario de Portiers, San
Epifanio (que era de sangre judía), San Cirilo de Jerusalén y otros muchos, algunos mártires de la fe, que por instigación e intriga
de los mismos judíos fueron sacrificados por Cristo.

4) Se niega la divinidad de Jesucristo, así como la Virginidad e Inmaculada Concepción de María. Jules Isaac pretende que los católicos enseñan que un hombre (Cristo) se hizo Dios. Todos sabemos que la doctrina católica nos dice lo contrario: que el Verbo, la
Segunda Persona de la Augusta Trinidad, sin dejar de ser Dios, se hizo hombre. (Ni un obispo se levantó para protestar y corregir
esta falsa concepción de la Trinidad de Dios y de la Encarnación del Verbo).


5) Después del Vaticano II, siguiendo las insinuaciones de Jules Isaac, el mismo concepto de un Dios trascendente, uno en esencia y trino en personas, es negado y substituido por un Dios ambiguo, en constante evolución, un dios que está en estado de llegar a
ser, de un Mesías que tiene que venir.
"El pueblo de Dios" es, en el fondo, una nación que espera, espera, espera, siempre está
esperando".


6) Se pone en duda la Pasión de Cristo. Aquí el judío culpable del crimen del deicidio, se estremece con un temor, propio tan sólo de los judíos, y desenmascaran su odio y su reacción violenta contra Cristo y la Cristiandad.


A CONTINUACIÓN... LA GRAN CONSPIRACIÓN

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Esta espantosa y monstruosa escultura de Floriano Bodini, el masónico escultor "oficial" del siniestro y diabólico Montini-Pablo 6, se llama "Crucifixión", y en ella se aprecia el dolor indecible y el durísimo reproche que Ntro. Señor lanza desde la Cruz a quienes Le crucificaron durante el nefasto Vaticano 2; nótese que Ntro. Señor se encara en particular con ese pérfido hijo de Satanás que fue Montini, el cual parece desafiarle desde abajo. Verdaderamente horripilante y al mismo tiempo, una imagen muy reveladora de lo que realmente pasó tras la muerte de S.S. Pío XII, cuando la judería internacional y la Masonería se apoderaron de la Santa Sede para iniciar la demolición de la Iglesia.

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