Re: CAMINO DE PERFECCIÓN - Santa Teresa de Jesús
Publié : jeu. 17 févr. 2022 17:12
10. Parecerá esto al principio cosa impertinente -digo, hacer esta
ficción para darlo a entender- y podráser aproveche mucho, a
vosotras en especial; porque, como no tenemos letras las mujeres,
todo esto es menester para que entendamos con verdad que hay
otra cosa más preciosa, sin ninguna comparación, dentro de
nosotras que lo que vemos por de fuera. No nos imaginemos
huecas en lo interior. Y plega a Dios sean solas mujeres las que
andan con este descuido; que tengo por imposible, si trajésemos
cuidado de acordarnos tenemos tal huésped dentro de nosotras,
nos diésemos tanto a las cosas del mundo, porque veríamos cuán
bajas son para las que dentro poseemos. Pues ¿qué más hace una
alimaña que en viendo lo que le contenta a la vista harta su hambre
en la presa? Sí, que diferencia ha de haber de ellas a nosotras.
11. Reiránse de mí, por ventura, y dirán que bien claro se está esto,
y tendrán razón; porque para mí fue oscuro algún tiempo. Bien
entendía que tenía alma; mas lo que merecía esta alma y quién
estaba dentro de ella, si yo no me tapara los ojos con las vanidades
de la vida para verlo, no lo entendía. Que, a mi parecer, si como
ahora entiendo que en este palacio pequeñito de mi alma cabe tan
gran Rey, que no le dejara tantas veces solo, alguna me estuviera
con El, y más procurara que no estuviera tan sucia. Mas ¡qué cosa
de tanta admiración, quien hinchiera mil mundos y muy mucho más
con su grandeza, encerrarse en una cosa tan pequeña! A la verdad,
como es Señor, consigo trae la libertad, y como nos ama, hácese a
nuestra medida.
12. Cuando un alma comienza, por no la alborotar de verse tan
pequeña para tener en sí cosa tan grande, no se da a conocer
hasta que va ensanchándola poco a poco, conforme a lo que es
menester para lo que ha de poner en ella. Por esto digo que trae
consigo la libertad, pues tiene el poder de hacer grande este
palacio. Todo el punto está en que se le demos por suyo con toda
determinación, y le desembaracemos para que pueda poner y quitar
como en cosa propia. Y tiene razón Su Majestad, no se lo
neguemos. Y como El no ha de forzar nuestra voluntad, toma lo que
le damos, mas no se da a Sí del todo hasta que nos damos del
todo.
Esto es cosa cierta y, porque importa tanto, os lo acuerdo tantas
veces: ni obra en el alma como cuando del todo sin embarazo es
suya, ni sé cómo ha de obrar; es amigo de todo concierto. Pues si
el palacio henchimos de gente baja y de baratijas, ¿cómo ha de
caber el Señor con su corte? Harto hace de estar un poquito entre
tanto embarazo.
13. ¿Pensáis, hijas, que viene solo? ¿No veis que dice su Hijo:
«que estás en los cielos?». Pues un tal Rey, a osadas que no le
dejen solo los cortesanos, sino que están con El rogándole por
nosotros todos para nuestro provecho, porque están llenos de
caridad. No penséis que es como acá, que si un señor o prelado
favorece a alguno por algunos fines, o porque quiere, luego hay las
envidias y el ser malquisto aquel pobre sin hacerles nada.
CONTINUARÁ...