Re: CAMINO DE PERFECCIÓN - Santa Teresa de Jesús
Publié : sam. 11 déc. 2021 15:38
CAPÍTULO 24
Trata cómo se ha de rezar oración vocal con perfección, y cuán
junta anda con ella la mental.
1. Ahora, pues, tornemos a hablar con las almas que he dicho que
no se pueden recoger ni atar los entendimientos en oración mental
ni tener consideración. No nombremos aquí estas dos cosas, pues
no sois para ellas, que hay muchas personas en hecho de verdad
que sólo el nombre de oración mental o contemplación parece las
atemoriza, [2] y porque si alguna viene a esta casa, que también,
como he dicho, no van todos por un camino.
Pues lo que quiero ahora aconsejaros (y) aun puedo decir
enseñaros, porque, como madre, con el oficio de priora que tengo,
es lícito), cómo habéis de rezar vocalmente, porque es razón
entendáis lo que decís. Y porque quien no puede pensar en Dios
puede ser que oraciones largas también le cansen, tampoco me
quiero entremeter en ellas, sino en las que forzado habemos de
rezar, pues somos cristianos, que es el Paternóster y Avemaría;
porque no puedan decir por nosotras que hablamos y no nos
entendemos, salvo si no nos parece basta irnos por la costumbre,
con sólo pronunciar las palabras, que esto basta. Si basta o no, en
eso no me entremeto, los letrados lo dirán. Lo que yo querría
hiciésemos nosotras, hijas, es que no nos contentemos con solo
eso. Porque cuando digo «credo», razón me parece será que
entienda y sepa lo que creo; y cuando «Padre nuestro», amor será
entender quién es este Padre nuestro y quién es el maestro que
nos enseñó esta oración.
3. Si queréis decir que ya os lo sabéis y que no hay para qué se os
acuerde, no tenéis razón; que mucho va de maestro a maestro,
pues aun de los que acá nos enseñan es gran desgracia no nos
acordar; en especial, si son santos y son maestros del alma, es
imposible, si somos buenos discípulos. Pues de tal maestro como
quien nos enseñó esta oración y con tanto amor y deseo que nos
aprovechase, nunca Dios quiera que no nos acordemos de El
muchas veces cuando decimos la oración, aunque por ser flacos no
sean todas.
4. Pues cuanto a lo primero, ya sabéis que enseña Su Majestad que
sea a solas; que así lo hacía El siempre que oraba, y no por su
necesidad, sino por nuestro enseñamiento. Ya esto dicho se está
que no se sufre hablar con Dios y con el mundo, que no es otra
cosa estar rezando y escuchando por otra parte lo que están
hablando, o pensar en lo que se les ofrece sin más irse a la mano;
salvo si no es algunos tiempos que, o de malos humores -en
especial si es persona que tiene melancolía- o flaqueza de cabeza,
que aunque más lo procura no puede, o que permite Dios días de
grandes tempestades en sus siervos para más bien suyo, y aunque
se afligen y procuran quietarse, no pueden ni están en lo que dicen,
aunque más hagan, ni asienta en nada el entendimiento, sino que
parece tiene frenesí, según anda desbaratado.
CONTINUARÁ...