Re: CAMINO DE PERFECCIÓN - Santa Teresa de Jesús
Publié : lun. 22 nov. 2021 11:56
7. Quiérome declarar más: estamos pensando qué es el mundo y
cómo se acaba todo, para menospreciarlo. Casi sin entendernos,
nos hallamos metidos en cosas que amamos de él. Y deseándolas
huir, por lo menos nos estorba un poco pensar cómo fue y cómo
será y qué hice y qué haré. Y para pensar lo que hace al caso para
librarnos, a las veces nos metemos de nuevo en el peligro. No
porque esto se ha de dejar, mas hase de temer. Es menester no ir
descuidados.
Acá lleva este cuidado el mismo Señor, que no quiere fiarnos de
nosotros. Tiene en tanto nuestra alma, que no la deja meter en
cosas que la puedan dañar por aquel tiempo que quiere favorecerla;
sino pónela de presto junto cabe sí y muéstrale en un punto más
verdades y dala más claro conocimiento de lo que es todo, que acá
pudiéramos tener en muchos años. Porque no va libre la vista;
ciéganos el polvo como vamos caminando. Acá llévanos el Señor al
fin de la jornada sin entender cómo.
8. La otra propiedad del agua es que harta y quita la sed. Porque
sed me parece a mí quiere decir deseo de una cosa que nos hace
gran falta, que si del todo nos falta nos mata. Extraña cosa es que
si nos falta nos mata, y si nos sobra nos acaba la vida, como se ve
morir muchos ahogados. ¡Oh Señor mío, y quién se viese tan
engolfada en esta agua viva que se le acabase la vida! Mas ¿no
puede ser esto? Sí, que tanto puede crecer el amor y deseo de
Dios, que no lo pueda sufrir el sujeto natural, y así ha habido
personas que han muerto. Yo sé de una que, si no la socorriera
Dios presto con esta agua viva tan en gran abundancia, que casi la
sacaba de sí con arrobamientos. Digo que casi la sacaban de sí,
porque aquí descansa el alma. Parece que, ahogada de no poder
sufrir el mundo, resucita en Dios, y Su Majestad la habilita para que
pueda gozar lo que, estando en sí, no pudiera sin acabarse la vida.
9. Entiéndase de aquí que, como en nuestro sumo Bien no puede
haber cosa que no sea cabal, todo lo que El da es para nuestro
bien, y por mucha abundancia de esta agua que dé, no puede
haber demasía en cosa suya; porque si da mucho, hace -como he
dicho- hábil el alma para que sea capaz de beber mucho; como un
vidriero, que hace la vasija del tamaño que ve es menester para
que quepa lo que quiere echar en ella.
En el desearlo, como es de nosotros, nunca va sin falta. Si alguna
cosa buena lleva, es lo que en él ayuda el Señor. Mas somos tan
indiscretos que, como es pena suave y gustosa, nunca nos
pensamos hartar de esta pena; comemos sin tasa, ayudamos como
acá podemos a este deseo, y así algunas veces mata. ¡Dichosa tal
muerte! Mas, por ventura, con la vida ayudara a otros para morir por
deseo de esta muerte. Y esto creo hace el demonio, porque
entiende el daño que ha de hacer con vivir, y así tienta aquí de
indiscretas penitencias para quitar la salud, y no le va poco en ello.
CONTINUARÁ...