Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
Don Joaquín iba acumulando conocimientos y experiencias humanas. La religión no sería nunca para él un medio de vida, sino finalidad de su existencia.
Vivía en Poughkeepesie, N. Y. (St. Andrew - on - Hudson), y, dotado para la oratoria sagrada, se inició en el dificil arte de impartir ejercicios espirituales a muy diversos auditorios. En The Xavier Haigh School los dio, muy eficaces, a las Siervas de María.
Le llegó el tiempo de hacer su tercera probación (equivalente a un segundo noviciado en el que se revisa la vida y experiencias concretas dentro de la Compañía de Jesús, antes de seguir adelante), y ésta la hizo en Pouglhkeepesie. Armado caballero de la milicia ignaciana, probada su vocación y examinadas sus experiencias, fue enviado nuevamente a la provincia mexicana.
El 13 de abril de 1932 tuvo a su cargo el piadoso sermón dentro de las solemnidades litúrgicas en honor del Patriarca Señor San José, en el mismo templo donde había recibido las órdenes sacerdotales, dos añios atrás.
Dos semanas más tarde, en la Santa Iglesia Catedral, por disposición del arzobispo, doctor y maestro Francisco Orozco y Jiménez, ocupo la cátedra sagrada en la misa solemne que, "para honrar al eximio protector del catecismo en la arquidiócesis", celebro de pontifical el obispo auxiliar, moñsenor José Garibi Rivera.
Con su verbo elegante y emotivo, el padre Sáenz contagiaba a su auditorio la firmeza de su credo, su fidelidad a la Iglesia, su devoción mariana. No eran, sus sermones, aburridos panegiricos, sino lecciones que descubrian las esencias evangélicas, dichas con la claridad, la sencillez, la sinceridad de un verdadero apostol de Cristo.
Vivía en Poughkeepesie, N. Y. (St. Andrew - on - Hudson), y, dotado para la oratoria sagrada, se inició en el dificil arte de impartir ejercicios espirituales a muy diversos auditorios. En The Xavier Haigh School los dio, muy eficaces, a las Siervas de María.
Le llegó el tiempo de hacer su tercera probación (equivalente a un segundo noviciado en el que se revisa la vida y experiencias concretas dentro de la Compañía de Jesús, antes de seguir adelante), y ésta la hizo en Pouglhkeepesie. Armado caballero de la milicia ignaciana, probada su vocación y examinadas sus experiencias, fue enviado nuevamente a la provincia mexicana.
El 13 de abril de 1932 tuvo a su cargo el piadoso sermón dentro de las solemnidades litúrgicas en honor del Patriarca Señor San José, en el mismo templo donde había recibido las órdenes sacerdotales, dos añios atrás.
Dos semanas más tarde, en la Santa Iglesia Catedral, por disposición del arzobispo, doctor y maestro Francisco Orozco y Jiménez, ocupo la cátedra sagrada en la misa solemne que, "para honrar al eximio protector del catecismo en la arquidiócesis", celebro de pontifical el obispo auxiliar, moñsenor José Garibi Rivera.
Con su verbo elegante y emotivo, el padre Sáenz contagiaba a su auditorio la firmeza de su credo, su fidelidad a la Iglesia, su devoción mariana. No eran, sus sermones, aburridos panegiricos, sino lecciones que descubrian las esencias evangélicas, dichas con la claridad, la sencillez, la sinceridad de un verdadero apostol de Cristo.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
EL JOVEN sacerdote jesuita, al entrar de Ileno a su ministerio en México, no perdió el tiempo en trabajos rutinarios ni comodones. En sus relaciones con el estudiantado de Guadalajara tomó interés en los problemas concernientes a los universitarios, hasta llegar a integrarse al movimiento de reconquista católica iniciado y continuado bajo diversos planes, coincidentes en el fin, divergentes en los medios.
Y aqui se impone una disgresion cuya importancia quedara establecida al observar los resultados alcanzados por la UNEC (Union Nacional de Estudiantes Católicos) y otros grupos que, por su privacia, no han sido debidamente valorados en la historia contemporánea de México.
Para defender sus ideas y su misma existencia en la Universidad Nacional de México, los estudiantes catolicos activos habian creado, en 1926, la Confederación Nacional de Estudiantes Católicos, cuyo primer asistente eclesiástico fue el jesuita Miguel Agustin Pro Juárez, fusilado el 23 de noviembre de 1927, antes de que pudiese consolidar la obra iniciada.
Al finalizar el conflicto religioso, se reunieron unos cuantos miembros de la ya menguada Confederación Nacional de Estudiantes Católicos con el propósito de reanudar actividades.
Alguien sugirió la conveniencia de consultar al padre Ramón Martínez Silva, S. J., dirigente de la Extensión Universitaria Católica, encargada de suplir en los estudiantes las deficiencias de su formación religiosa y filosófica. Visitaron al sacerdote en el Centro Cultural Labor, instalado en la calle de Cuba 88, ciudad de México.
El resultado de aquel encuentro fue la instalación, el día 31 de abril de 1931, del Comité Organizador de la Convención Iberoamericana de Estudiantes Católicos, auspiciada por la CNEC. Esta asamblea habría de verificarse en la capital de la República durante los festejos del IV centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe.
Y aqui se impone una disgresion cuya importancia quedara establecida al observar los resultados alcanzados por la UNEC (Union Nacional de Estudiantes Católicos) y otros grupos que, por su privacia, no han sido debidamente valorados en la historia contemporánea de México.
Para defender sus ideas y su misma existencia en la Universidad Nacional de México, los estudiantes catolicos activos habian creado, en 1926, la Confederación Nacional de Estudiantes Católicos, cuyo primer asistente eclesiástico fue el jesuita Miguel Agustin Pro Juárez, fusilado el 23 de noviembre de 1927, antes de que pudiese consolidar la obra iniciada.
Al finalizar el conflicto religioso, se reunieron unos cuantos miembros de la ya menguada Confederación Nacional de Estudiantes Católicos con el propósito de reanudar actividades.
Alguien sugirió la conveniencia de consultar al padre Ramón Martínez Silva, S. J., dirigente de la Extensión Universitaria Católica, encargada de suplir en los estudiantes las deficiencias de su formación religiosa y filosófica. Visitaron al sacerdote en el Centro Cultural Labor, instalado en la calle de Cuba 88, ciudad de México.
El resultado de aquel encuentro fue la instalación, el día 31 de abril de 1931, del Comité Organizador de la Convención Iberoamericana de Estudiantes Católicos, auspiciada por la CNEC. Esta asamblea habría de verificarse en la capital de la República durante los festejos del IV centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
"Clave de la propaganda preparatoria de la 'Convención fue el primer periódico estudiantil católico que toda una generación recuerda: Proa.*
Proa fue obra y creación, en Guadalajara, de Antonio Gómez Robledo",10 autor de la mejor semblanza del maestro Anacleto González Flores.
El día 8 de diciembre dio comienzo la Convención Nacional con una misa oficiada por el presbítero Miguel Darío Miranda, asistente eclesiástico de la recién establecida Juventud Católica Femenina Mexicana (JCFM), rama fundamental de la Acción Católica Mexicana (ACM), la cual quedó constituida con la antigua ACJM que se pretendió, con esta hábil maniobra, destruirla ; la Unión Femenina Católica Mexicana (UFCM), en sustitución de la antigua y meritísima Unión de Damas Católicas, y la reciente Unión de Católicos Mexicanos (UCM), para adultos.
La Confederación Nacional de Estudiantes Católicos fue transformada, bajo la dirección del padre Martínez Silva, S. J., en la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC). Luis Rivero del Val, presidente de la Confederación, entregó la presidencia de la UNEC a Manuel Ulloa Ortiz quien, a partir de entonces, fue considerado jefe moral de la Unión.
* Antes que Proa, otras publicaciones señalaron la presencia de la juventud. El Centro de Estudiantes Católicos lanzó, el 15 de septiembre de 1913, el primer número de su excelente revista mensual : El Estudiante, dirigida por Julio Jiménez Rueda; jefe de redacción, Alberto de María y Campos ; administrador, Luis B. Beltrán y Mendoza. Posteriormente, en 1917, la Asociación Católica de la Juventud Mexicana publicó el periódico, también mensual, titulado ACJM, y, a partir de enero de 1920, editó su excelente boletín : Juventud Católica.
Proa fue obra y creación, en Guadalajara, de Antonio Gómez Robledo",10 autor de la mejor semblanza del maestro Anacleto González Flores.
El día 8 de diciembre dio comienzo la Convención Nacional con una misa oficiada por el presbítero Miguel Darío Miranda, asistente eclesiástico de la recién establecida Juventud Católica Femenina Mexicana (JCFM), rama fundamental de la Acción Católica Mexicana (ACM), la cual quedó constituida con la antigua ACJM que se pretendió, con esta hábil maniobra, destruirla ; la Unión Femenina Católica Mexicana (UFCM), en sustitución de la antigua y meritísima Unión de Damas Católicas, y la reciente Unión de Católicos Mexicanos (UCM), para adultos.
La Confederación Nacional de Estudiantes Católicos fue transformada, bajo la dirección del padre Martínez Silva, S. J., en la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC). Luis Rivero del Val, presidente de la Confederación, entregó la presidencia de la UNEC a Manuel Ulloa Ortiz quien, a partir de entonces, fue considerado jefe moral de la Unión.
* Antes que Proa, otras publicaciones señalaron la presencia de la juventud. El Centro de Estudiantes Católicos lanzó, el 15 de septiembre de 1913, el primer número de su excelente revista mensual : El Estudiante, dirigida por Julio Jiménez Rueda; jefe de redacción, Alberto de María y Campos ; administrador, Luis B. Beltrán y Mendoza. Posteriormente, en 1917, la Asociación Católica de la Juventud Mexicana publicó el periódico, también mensual, titulado ACJM, y, a partir de enero de 1920, editó su excelente boletín : Juventud Católica.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
El 12 de diciembre se inauguró la Convención Iberoamericana con gran éxito.
"Todo influyó, además, a la creación del ambiente. Las mismas circunstancias negativas exteriores, « la oposición adversaria que contribuyó un poco a la sinergización », según el pensamiento ,de Gómez Robledo, y la avidez interior que, como regresados de largos exilios espirituales, acicateaban a todos...
"Y la calidad de aquel puñado de muchachos .. .
"Y los maestros. Al lado del equipo más brillante de la Compañía de Jesús —padres Martínez Silva, Mariano Cuevas, Eduardo Iglesias, Francisco Stens, Francisco Portas, Joaquín Cordero, Joaquín Sáenz, el padre Saavedra, colombiano, entre otros hombres de altísima cultura universitaria. .. " 11
En la capital de la República se realizó el Primer Congreso Nacional de la UNEC. Entre los días 10 al 20 de septiembre de 1933 se efectuaron las reuniones de la que salió reelecto presidente Manuel Ulloa Ortiz.* Tres temas fueron programados: El imperialismo, El problema agrario y Bibliografía del estudiante católico.
"Del primer tema habló el P. (Mariano) Cuevas y, sobre cuestiones agrarias hubo una acalorada e inolvidable polémica entre los padres (Julio) Vértiz y (Joaquín) Sáenz, perfilándose encontradas posiciones de « izquierdas » y « derechas ».
11 Ibídem. Pág. 33.
* En agosto anterior, "por indicación hecha a su favor por el maestro, licenciado don Manuel Gómez Morín", ingresó al Banco de Londres y México. Leal y eficaz colaborador en sus actividades financieras y políticas, se jubiló en julio de 1972.
"Todo influyó, además, a la creación del ambiente. Las mismas circunstancias negativas exteriores, « la oposición adversaria que contribuyó un poco a la sinergización », según el pensamiento ,de Gómez Robledo, y la avidez interior que, como regresados de largos exilios espirituales, acicateaban a todos...
"Y la calidad de aquel puñado de muchachos .. .
"Y los maestros. Al lado del equipo más brillante de la Compañía de Jesús —padres Martínez Silva, Mariano Cuevas, Eduardo Iglesias, Francisco Stens, Francisco Portas, Joaquín Cordero, Joaquín Sáenz, el padre Saavedra, colombiano, entre otros hombres de altísima cultura universitaria. .. " 11
En la capital de la República se realizó el Primer Congreso Nacional de la UNEC. Entre los días 10 al 20 de septiembre de 1933 se efectuaron las reuniones de la que salió reelecto presidente Manuel Ulloa Ortiz.* Tres temas fueron programados: El imperialismo, El problema agrario y Bibliografía del estudiante católico.
"Del primer tema habló el P. (Mariano) Cuevas y, sobre cuestiones agrarias hubo una acalorada e inolvidable polémica entre los padres (Julio) Vértiz y (Joaquín) Sáenz, perfilándose encontradas posiciones de « izquierdas » y « derechas ».
11 Ibídem. Pág. 33.
* En agosto anterior, "por indicación hecha a su favor por el maestro, licenciado don Manuel Gómez Morín", ingresó al Banco de Londres y México. Leal y eficaz colaborador en sus actividades financieras y políticas, se jubiló en julio de 1972.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
"En la última reunión de este congreso nos hizo una viva historia de la Liga de Estudiantes Católicos quien fuera su presidente, don Pedro Durán, en presencia de su fundador, el P. Carlitos Heredia y de don Gabriel Fernández Somellera, presidente que fue del Partido Católico Nacional." 12
Un año más tarde realizó la UNEC su segundo congreso, en el que resultó electo presidente Armando Chávez Camacho. Es muy significativo que los socios más prominentes de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, figurasen como miembros distinguidos del Partido de Acción Nacional que habría de fundar, un lustro después, el licenciado Manuel Gómez Morín.*
En esta lista aparecen los nombres de Luis Garibay, Luis Islas García, el mismo Chávez Camacho, el "Chino" Jesús Hernández Díaz, Armando Ramírez, Daniel Kuri Breña, Gumersind.o Galván, Manuel Ulloa Ortiz, Gonzalo Chapela, Carlos Septién García, Luis Calderón Vega, Juan Landerreche Obregón ..
12 Ibídem. Pág. 47.
* La OCA (Organización, Cooperación y Acción), mejor conocida como la `Base", en su sección 11, llamada Sinarquismo y Política, agrupó al campesinado en la Unión Nacional Sinarquista y, como órgano político, dio origen a un segundo Partido de Acción Nacional (en 1934, miembros del Centro de Estudiantes Católicos, habían fundado un partido político llamado Acción Nacional, intento inmaduro que sin sustentación jerárquica no pudo consolidarse) encabezado por el licenciado Manuel Gómez Morín.
La asamblea constitutiva se celebró del 14 al 17 de septiembre de 1939 ; y, el día 18, también en la ciudad de México tuvo lugar el Primer Consejo Nacional Sinarquista en el que entre otros, hicieron uso de la palabra Manuel Gómez Morín, Jesús Vértiz, Miguel Estrada Iturbide, Jesús Guiza y Acevedo e Isaac Guzmán ti Valdivia., todos ellos integrantes de la `Base", excepto Gómez Morín cuyos antecedentes liberales explican la independencia que, desde sus comienzos, obtuvo el PAN respecto al grupo secreto que había auspiciado su fundación.
Transcurrido un lustro, en diciembre de 1944, el Jefe Nacional del Sinarquismo, junto con otros jerarcas, renunciaron a la dirección del Consejo Supremo de la "Base", lo cual contribuyó a que desapareciera esta ambiciosa organización. El Comité Episcopal presidido por el arzobispo Garibi Rivera, en vista de la "desobediencia y perjurio" "a las legítimas autoridades de la organización, declaró excomulgados a todos los jefes y miembros juramentados agrupados en torno al jefe Torres Bueno." No todos los prelados se plegaron a tan drástico castigo. El arzobispo de Durango, monseñor José María González y Valencia, decano del Episcopado, llevó dicha causa a Roma. La excomunión fue írrita en casi todas las diócesis.
La OCA había sido establecida en el año 1936 con la suma de miembros de la "U", de las "Legiones", de la "Unión popular", de la "Liga", de la "Guardia Nacional" o cristeros y restos de las "Brigadas Juana de Arco".
El Episcopado Nacional no fue ajeno al proyecto que se consolidó con la adecuada representación de la Acción Católica Mexicana, Federaciones y Confederación Católica del Trabajo, Obreros Guadalupanos, Unión Nacional de Estudiantes Católicos, Unión Femenina de Estudiantes Católicas y otros grupos. Un Consejo Supremo, desde la ciudad de México, controlaba las diversas secciones especializadas que llegaron a ser diecisiete, mediante desarrollo celular, conocido por todos los obispos en sus diócesis.
La Compañía de Jesús, mediante 'asistencias eclesiásticas", conducía las operaciones de las organizaciones católicas que antecedieron e integraron la OCA, cuyos directos responsables fueron los padres jesuitas Eduardo Iglesias, Joaquín Cordero B.., Manuel Cordero y Joaquín Sáenz Arriaga.
Un esquema de lo que fue esta importante organización nos la ofrece el licenciado Rafael Capetillo Robles Gil en su obra La Universidad y la contra-universidad, impresa en México en 1978.
Un año más tarde realizó la UNEC su segundo congreso, en el que resultó electo presidente Armando Chávez Camacho. Es muy significativo que los socios más prominentes de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, figurasen como miembros distinguidos del Partido de Acción Nacional que habría de fundar, un lustro después, el licenciado Manuel Gómez Morín.*
En esta lista aparecen los nombres de Luis Garibay, Luis Islas García, el mismo Chávez Camacho, el "Chino" Jesús Hernández Díaz, Armando Ramírez, Daniel Kuri Breña, Gumersind.o Galván, Manuel Ulloa Ortiz, Gonzalo Chapela, Carlos Septién García, Luis Calderón Vega, Juan Landerreche Obregón ..
12 Ibídem. Pág. 47.
* La OCA (Organización, Cooperación y Acción), mejor conocida como la `Base", en su sección 11, llamada Sinarquismo y Política, agrupó al campesinado en la Unión Nacional Sinarquista y, como órgano político, dio origen a un segundo Partido de Acción Nacional (en 1934, miembros del Centro de Estudiantes Católicos, habían fundado un partido político llamado Acción Nacional, intento inmaduro que sin sustentación jerárquica no pudo consolidarse) encabezado por el licenciado Manuel Gómez Morín.
La asamblea constitutiva se celebró del 14 al 17 de septiembre de 1939 ; y, el día 18, también en la ciudad de México tuvo lugar el Primer Consejo Nacional Sinarquista en el que entre otros, hicieron uso de la palabra Manuel Gómez Morín, Jesús Vértiz, Miguel Estrada Iturbide, Jesús Guiza y Acevedo e Isaac Guzmán ti Valdivia., todos ellos integrantes de la `Base", excepto Gómez Morín cuyos antecedentes liberales explican la independencia que, desde sus comienzos, obtuvo el PAN respecto al grupo secreto que había auspiciado su fundación.
Transcurrido un lustro, en diciembre de 1944, el Jefe Nacional del Sinarquismo, junto con otros jerarcas, renunciaron a la dirección del Consejo Supremo de la "Base", lo cual contribuyó a que desapareciera esta ambiciosa organización. El Comité Episcopal presidido por el arzobispo Garibi Rivera, en vista de la "desobediencia y perjurio" "a las legítimas autoridades de la organización, declaró excomulgados a todos los jefes y miembros juramentados agrupados en torno al jefe Torres Bueno." No todos los prelados se plegaron a tan drástico castigo. El arzobispo de Durango, monseñor José María González y Valencia, decano del Episcopado, llevó dicha causa a Roma. La excomunión fue írrita en casi todas las diócesis.
La OCA había sido establecida en el año 1936 con la suma de miembros de la "U", de las "Legiones", de la "Unión popular", de la "Liga", de la "Guardia Nacional" o cristeros y restos de las "Brigadas Juana de Arco".
El Episcopado Nacional no fue ajeno al proyecto que se consolidó con la adecuada representación de la Acción Católica Mexicana, Federaciones y Confederación Católica del Trabajo, Obreros Guadalupanos, Unión Nacional de Estudiantes Católicos, Unión Femenina de Estudiantes Católicas y otros grupos. Un Consejo Supremo, desde la ciudad de México, controlaba las diversas secciones especializadas que llegaron a ser diecisiete, mediante desarrollo celular, conocido por todos los obispos en sus diócesis.
La Compañía de Jesús, mediante 'asistencias eclesiásticas", conducía las operaciones de las organizaciones católicas que antecedieron e integraron la OCA, cuyos directos responsables fueron los padres jesuitas Eduardo Iglesias, Joaquín Cordero B.., Manuel Cordero y Joaquín Sáenz Arriaga.
Un esquema de lo que fue esta importante organización nos la ofrece el licenciado Rafael Capetillo Robles Gil en su obra La Universidad y la contra-universidad, impresa en México en 1978.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
El de 1934 fue un año en que se aceleró la transformación política y económica de México. Producto del régimen revolucionario, hizo su aparición el general Lázaro Cárdenas, de inocultable ideología marxista.
Calles, el hombre fuerte de México, pronunció el 29 de julio de 1934 un discurso en Guadalajara : "Es necesario —dijo— que entremos al nuevo periodo de la Revolución al que yo llamaría el periodo de la revolución psicológica o de conquista espiritual ; debemos estar en ese periodo y apoderarnos de las conciencias de la niñez y de la juventud, porque la juventud y la niñez son y deben pertenecer a la Revolución. Es absolutamente necesario desalojar al enemigo de esa trinchera, y debemos asaltarla con decisión, porque ahí está la clerecía : me refiero a la educación, me refiero a la escuela."
Estaba por finalizar el interinato del presidente Abelardo L. Rodríguez, quien había sustituido al impopular Pascual Ortiz Rubio a la mitad del gobierno de marionetas movidas por el Jefe Máximo de la Revolución, general Plutarco Elías Calles ; y don Abelardo, más empresario que ideólogo de izquierda, tuvo escrúpulos para autorizar, con su firma, una reforma radical del Artículo 3̊ de la Constitución, que fija las normas de la educación en México. En sus Memorias hace referencia a tal rechazo : "Se impugnó el proyecto de reformas al Artículo 39, Constitucional, que propuso la educación socialista... Sostuve que se pretendía sustituir al fanatismo religioso con otro fanatismo : el socialista." 13
Lamentablemente, aunque lo explica su filiación masónica, confundía el "fanatismo religioso" con el derecho a la libertad de creer y practicar la propia fe.
Nada haría retroceder a quienes se : proponían imponer la dialéctica marxista en México, y apenas transcurridos doce días de haber tomado posesión del Poder Ejecutivo, el general Cárdenas promulgó las reformas al Artículo 3̊, estableciendo la obligatoriedad de la educación socialista.
Don Lázaro, adulado, transtornado por el coro de alabanzas emitidas por sus sectarios, pretendió llevar la reforma educativa a las universidades y, a principios de 1935, pidió "al rector Ocaranza de la Universidad (Nacional Autónoma de México) se extendiese a las cátedras de ésta. Varios catedráticos eran, personalmente, adictos a las ideas socialistas o sus simpatizadores ; pero todos rechazaron el dogmatismo que pretendían imponerles y defendieron la libertad de cátedra, abierta a toda investigación científica y filosófica. 14
Cárdenas tuvo que resignarse a contaminar únicamente las mentes infantiles.
13 Rodríguez, Abelardo L. Autobiografía. México, D. F., 1962. Pág. 150.
14 Bravo Ugarte, S. J., José. La educación en México. Editorial Jus, S. A. México, D. F., 1966. Pág. 175.
Calles, el hombre fuerte de México, pronunció el 29 de julio de 1934 un discurso en Guadalajara : "Es necesario —dijo— que entremos al nuevo periodo de la Revolución al que yo llamaría el periodo de la revolución psicológica o de conquista espiritual ; debemos estar en ese periodo y apoderarnos de las conciencias de la niñez y de la juventud, porque la juventud y la niñez son y deben pertenecer a la Revolución. Es absolutamente necesario desalojar al enemigo de esa trinchera, y debemos asaltarla con decisión, porque ahí está la clerecía : me refiero a la educación, me refiero a la escuela."
Estaba por finalizar el interinato del presidente Abelardo L. Rodríguez, quien había sustituido al impopular Pascual Ortiz Rubio a la mitad del gobierno de marionetas movidas por el Jefe Máximo de la Revolución, general Plutarco Elías Calles ; y don Abelardo, más empresario que ideólogo de izquierda, tuvo escrúpulos para autorizar, con su firma, una reforma radical del Artículo 3̊ de la Constitución, que fija las normas de la educación en México. En sus Memorias hace referencia a tal rechazo : "Se impugnó el proyecto de reformas al Artículo 39, Constitucional, que propuso la educación socialista... Sostuve que se pretendía sustituir al fanatismo religioso con otro fanatismo : el socialista." 13
Lamentablemente, aunque lo explica su filiación masónica, confundía el "fanatismo religioso" con el derecho a la libertad de creer y practicar la propia fe.
Nada haría retroceder a quienes se : proponían imponer la dialéctica marxista en México, y apenas transcurridos doce días de haber tomado posesión del Poder Ejecutivo, el general Cárdenas promulgó las reformas al Artículo 3̊, estableciendo la obligatoriedad de la educación socialista.
Don Lázaro, adulado, transtornado por el coro de alabanzas emitidas por sus sectarios, pretendió llevar la reforma educativa a las universidades y, a principios de 1935, pidió "al rector Ocaranza de la Universidad (Nacional Autónoma de México) se extendiese a las cátedras de ésta. Varios catedráticos eran, personalmente, adictos a las ideas socialistas o sus simpatizadores ; pero todos rechazaron el dogmatismo que pretendían imponerles y defendieron la libertad de cátedra, abierta a toda investigación científica y filosófica. 14
Cárdenas tuvo que resignarse a contaminar únicamente las mentes infantiles.
13 Rodríguez, Abelardo L. Autobiografía. México, D. F., 1962. Pág. 150.
14 Bravo Ugarte, S. J., José. La educación en México. Editorial Jus, S. A. México, D. F., 1966. Pág. 175.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
Monseñor Leopoldo Ruiz y Flores, delegado apostólico, desde el exilio salió en defensa de los fueros de la consciencia católica : "En cumplimiento de nuestra misión divina, terminantemente prohibimos a los católicos, so pena de incurrir en las censuras establecidas por el Derecho Canónico, aprender, enseñar o cooperar eficazmente a que se aprenda o enseñe lo que se ha llamado en México « educación socialista ».
Porque la reforma del Artículo 39 de la Constitución se reduce al ataque sistemático de toda idea religiosa y a la propaganda perniciosa de las utopías del comunismo." 15
Al correr de los años, ¡cómo habrían de cambiar las directrices de la Santa Sede y la verticalidad humana de muchos prelados !
La existencia precaria de lo que fue la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, a la cual, por exigencia categórica del arzobispo Pascual Díaz y Barreto hubo que amputarle el adjetivo "Religiosa", con sus consecuentes implicaciones de apoyo moral y crédito humano que había alcanzado, se sostenía con la comunicación entre antiguos cristeros que andaban, algunos de ellos, eludiendo el rencor asesino de milites y agraristas vengativos.
Surgieron algunos brotes de rebeldía armada, prontamente sofocados por el rechazo a una nueva "cristiada" de casi todo el Episcopado Nacional, que no sólo negó su reconocimiento a la Liga, coordinadora de estos inútiles heroísmos, sino que, en casos concretos, obispos hubieron que anatematizaron a quienes ofrendaban sus bienes y sus vidas por defender la libertad cívica y religiosa.
En el ámbito juvenil, hubo saludable respuesta a las avanzadas socialistas. Las agrupaciones católicas, UNEC y ACJM encauzaron la generosidad de los jóvenes hacia una mayor conciencia religiosa, dejando a un lado toda actitud política y aun social, de acuerdo con los términos derrotistas fijados en los Arreglos de 1929.
15 Ruiz y Flores, Exmo. Dr. Leopoldo. Orientaciones y normas dadas por el Exmo. y Rev. Del. Apost. San Antonio Texas, U. S. A., a 2 de febrero de 1935.
Porque la reforma del Artículo 39 de la Constitución se reduce al ataque sistemático de toda idea religiosa y a la propaganda perniciosa de las utopías del comunismo." 15
Al correr de los años, ¡cómo habrían de cambiar las directrices de la Santa Sede y la verticalidad humana de muchos prelados !
La existencia precaria de lo que fue la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, a la cual, por exigencia categórica del arzobispo Pascual Díaz y Barreto hubo que amputarle el adjetivo "Religiosa", con sus consecuentes implicaciones de apoyo moral y crédito humano que había alcanzado, se sostenía con la comunicación entre antiguos cristeros que andaban, algunos de ellos, eludiendo el rencor asesino de milites y agraristas vengativos.
Surgieron algunos brotes de rebeldía armada, prontamente sofocados por el rechazo a una nueva "cristiada" de casi todo el Episcopado Nacional, que no sólo negó su reconocimiento a la Liga, coordinadora de estos inútiles heroísmos, sino que, en casos concretos, obispos hubieron que anatematizaron a quienes ofrendaban sus bienes y sus vidas por defender la libertad cívica y religiosa.
En el ámbito juvenil, hubo saludable respuesta a las avanzadas socialistas. Las agrupaciones católicas, UNEC y ACJM encauzaron la generosidad de los jóvenes hacia una mayor conciencia religiosa, dejando a un lado toda actitud política y aun social, de acuerdo con los términos derrotistas fijados en los Arreglos de 1929.
15 Ruiz y Flores, Exmo. Dr. Leopoldo. Orientaciones y normas dadas por el Exmo. y Rev. Del. Apost. San Antonio Texas, U. S. A., a 2 de febrero de 1935.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
Desde el año 1933 se encontraba el padre Sáenz en Guadalajara. Asistía al templo de los jesuitas y tenía a su cargo la Congregación Mariana y la de San Luis Gonzaga. Compenetrado de la importancia que habían adquirido las "asistencias religiosas" en las agrupaciones de jóvenes, era llamado a importantes reuniones o asambleas juveniles, como la de la UNEC, antes mencionada, realizada en México en septiembre de ese año.
En este marco de actividades, a la que hay que añadir la de confesor de jóvenes y estudiantes, permaneció en la capital jalisciense todo el año 1934 y el de 1935, a mediados del cual — 16 de julio — pronunció en la ciudad de México sus últimos votos.
Recibió nombramiento de coadjutor espiritual ; es decir, se le impedía ocupar puestos de gobierno en la Compañía. Tal actitud de sus superiores sólo se explica por la costumbre generalizada de así hacerlo con la mayoría de los jóvenes recién ordenados y también, posiblemente, por un recelo egoísta e injustificado hacia su advertida capacidad intelectual y espíritu de independencia, aunque el padre Sáenz había demostrado sensatez y capacidad de obediencia.
Al participar en la constitución y desarrollo de los grupos estudiantiles abocados a defender privadamente los principios religiosos y los derechos inalienables de la educación cristiana, no había hecho más que ser consecuente con la realidad mexicana de aquel tiempo. Don Joaquín sabía que no hay sociedad, por muy secreta que sea, capaz de conservar la doctrina social católica si sus miembros, si el medio ambiente en que germina y se desarrolla no está impregnado de fe, orientado con ejemplos válidos y dirigido con insospechada ortodoxia.
En su labor docente, para mejor orientar a la juventud dándoles razones para retornar a la confianza, tradujo la obra de un notable converso : John L. Stoddard, cuyo título revela la calidad orientadora del libro: Reedificando una fe perdida.
Aunque tipográficamente deja mucho que desear esta primera edición realizada por la editorial Layac, en México (el año 1934, la favorable aceptación que tuvo demostró la utilidad del trabajo del traductor y anotador).
En este marco de actividades, a la que hay que añadir la de confesor de jóvenes y estudiantes, permaneció en la capital jalisciense todo el año 1934 y el de 1935, a mediados del cual — 16 de julio — pronunció en la ciudad de México sus últimos votos.
Recibió nombramiento de coadjutor espiritual ; es decir, se le impedía ocupar puestos de gobierno en la Compañía. Tal actitud de sus superiores sólo se explica por la costumbre generalizada de así hacerlo con la mayoría de los jóvenes recién ordenados y también, posiblemente, por un recelo egoísta e injustificado hacia su advertida capacidad intelectual y espíritu de independencia, aunque el padre Sáenz había demostrado sensatez y capacidad de obediencia.
Al participar en la constitución y desarrollo de los grupos estudiantiles abocados a defender privadamente los principios religiosos y los derechos inalienables de la educación cristiana, no había hecho más que ser consecuente con la realidad mexicana de aquel tiempo. Don Joaquín sabía que no hay sociedad, por muy secreta que sea, capaz de conservar la doctrina social católica si sus miembros, si el medio ambiente en que germina y se desarrolla no está impregnado de fe, orientado con ejemplos válidos y dirigido con insospechada ortodoxia.
En su labor docente, para mejor orientar a la juventud dándoles razones para retornar a la confianza, tradujo la obra de un notable converso : John L. Stoddard, cuyo título revela la calidad orientadora del libro: Reedificando una fe perdida.
Aunque tipográficamente deja mucho que desear esta primera edición realizada por la editorial Layac, en México (el año 1934, la favorable aceptación que tuvo demostró la utilidad del trabajo del traductor y anotador).
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
En una de sus notas aclaratorias se anticipa a un grave dilema que afrontaría la Iglesia del postconcilio ; el de la libertad de creencias: "Una cosa es la tolerancia en el orden de las personas y otra muy distinta, la tolerancia en el orden 'F de las ideas. La primera eleva y ennoblece ; la segunda abaja y envilece...
"Evidentemente la Iglesia Católica es y debe ser intolerante en su doctrina, porque esa doctrina constituye el precioso caudal de la Divina Revelación que para su custodia y fiel transmisión le dejó encomendado su Divino Fundador."
Compañero y amigo de algunos miembros notables de la Compañía de Jesús, el padre Sáenz Arriaga se distinguió en el campo social y educativo. Durante toda su vida tuve la virtud de afianzar afectos perdurables. Entre sus amigos más adictos contáronse, desde su retorno definitivo a México, los padres Ramón Martínez Silva, Eduardo Iglesias, Carlos M. de Heredia (a quien sus cofrades habrían de someter a examen psiquiátrico, Bizque porque estaba "loco"), José María Altamirano, José Antonio Romero, Alfredo Méndez Medina, 'Guillermo Terrazas y toda aquella pléyade de jesuitas desaparecidos que colocaron a la provincia mexicana en un lugar difícilmente alcanzado en todo el mundo durante la primera mitad del siglo xx.
Después habría de llegar la traición que sumiría a la Orden de San Ignacio en el peor momento de su historia.
Los "Arreglos" habían tenido la fuerza necesaria para dividir por primera vez a los católicos practicantes. El espíritu de obediencia predominó en los más, que así ,resolvían, cómodamente, su compromiso interior. En otros per severó el propósito de continuar luchando, de acuerdo con las circunstancias, siguiendo distintas tendencias y proyectos que acabaron por minimizar resultados.
"Evidentemente la Iglesia Católica es y debe ser intolerante en su doctrina, porque esa doctrina constituye el precioso caudal de la Divina Revelación que para su custodia y fiel transmisión le dejó encomendado su Divino Fundador."
Compañero y amigo de algunos miembros notables de la Compañía de Jesús, el padre Sáenz Arriaga se distinguió en el campo social y educativo. Durante toda su vida tuve la virtud de afianzar afectos perdurables. Entre sus amigos más adictos contáronse, desde su retorno definitivo a México, los padres Ramón Martínez Silva, Eduardo Iglesias, Carlos M. de Heredia (a quien sus cofrades habrían de someter a examen psiquiátrico, Bizque porque estaba "loco"), José María Altamirano, José Antonio Romero, Alfredo Méndez Medina, 'Guillermo Terrazas y toda aquella pléyade de jesuitas desaparecidos que colocaron a la provincia mexicana en un lugar difícilmente alcanzado en todo el mundo durante la primera mitad del siglo xx.
Después habría de llegar la traición que sumiría a la Orden de San Ignacio en el peor momento de su historia.
Los "Arreglos" habían tenido la fuerza necesaria para dividir por primera vez a los católicos practicantes. El espíritu de obediencia predominó en los más, que así ,resolvían, cómodamente, su compromiso interior. En otros per severó el propósito de continuar luchando, de acuerdo con las circunstancias, siguiendo distintas tendencias y proyectos que acabaron por minimizar resultados.
Re: Vida del Padre Joaquin Saenz y Arriaga
En una de sus notas aclaratorias se anticipa a un grave dilema que afrontaría la Iglesia del postconcilio ; el de la libertad de creencias : "Una cosa es la tolerancia en el orden de las personas y otra muy distinta, la tolerancia en el orden de las ideas. La primera eleva y ennoblece ; la segunda abaja y envilece...
"Evidentemente la Iglesia Católica es y debe ser intolerante en su doctrina, porque esa doctrina constituye el precioso caudal de la Divina Revelación que para su custodia y fiel transmisión le dejó encomendado su Divino Fundador."
Compañero y amigo de algunos miembros notables de la Compañía de Jesús, el padre Sáenz Arriaga se distinguió en el campo social y educativo. Durante toda su vida tuve la virtud de afianzar afectos perdurables. Entre sus amigos más adictos contáronse, desde su retorno definitivo a México, los padres Ramón Martínez Silva, Eduardo Iglesias, Carlos M. de Heredia (a quien sus cofrades habrían de someter a examen psiquiátrico, Bizque porque estaba "loco"), José María Altamirano, José Antonio Romero, Alfredo Méndez Medina, Guillermo Terrazas y toda aquella pléyade de jesuitas desaparecidos que colocaron a la provincia mexicana en un lugar difícilmente alcanzado en todo el mundo durante la primera mitad del siglo xx.
Después habría de llegar la traición que sumiría a la Orden de San Ignacio en el peor momento de su historia.
Los "Arreglos" habían tenido la fuerza necesaria para dividir por primera vez a los católicos practicantes. El espíritu de obediencia predominó en los más, que así resolvían, cómodamente, su compromiso interior. En otros per severó el propósito de continuar luchando, de acuerdo con las circunstancias, siguiendo distintas tendencias y proyectos que acabaron por minimizar resultados.
"Evidentemente la Iglesia Católica es y debe ser intolerante en su doctrina, porque esa doctrina constituye el precioso caudal de la Divina Revelación que para su custodia y fiel transmisión le dejó encomendado su Divino Fundador."
Compañero y amigo de algunos miembros notables de la Compañía de Jesús, el padre Sáenz Arriaga se distinguió en el campo social y educativo. Durante toda su vida tuve la virtud de afianzar afectos perdurables. Entre sus amigos más adictos contáronse, desde su retorno definitivo a México, los padres Ramón Martínez Silva, Eduardo Iglesias, Carlos M. de Heredia (a quien sus cofrades habrían de someter a examen psiquiátrico, Bizque porque estaba "loco"), José María Altamirano, José Antonio Romero, Alfredo Méndez Medina, Guillermo Terrazas y toda aquella pléyade de jesuitas desaparecidos que colocaron a la provincia mexicana en un lugar difícilmente alcanzado en todo el mundo durante la primera mitad del siglo xx.
Después habría de llegar la traición que sumiría a la Orden de San Ignacio en el peor momento de su historia.
Los "Arreglos" habían tenido la fuerza necesaria para dividir por primera vez a los católicos practicantes. El espíritu de obediencia predominó en los más, que así resolvían, cómodamente, su compromiso interior. En otros per severó el propósito de continuar luchando, de acuerdo con las circunstancias, siguiendo distintas tendencias y proyectos que acabaron por minimizar resultados.
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