SAN JOSÉ (19 de marzo) - Sermón de Bossuet

Message
Auteur
Avatar de l’utilisateur
InHocSignoVinces
Messages : 846
Inscription : dim. 26 août 2018 11:43

Re: SAN JOSÉ (19 de marzo) - Sermón de Bossuet

#11 Message par InHocSignoVinces » dim. 31 mars 2019 12:12

Pero, cristianos, ¿podremos explicar bien, por qué es necesario que Jesús se
oculte, por qué este eterno esplendor de la faz del Padre celestial se cubre con
una oscuridad voluntaria durante el espacio de treinta años? Ah, soberbio, ¿lo
ignoras? Hombre mundano, ¿no lo sabes? Tu orgullo es su causa, es tu vanidoso
deseo de aparecer, es tu infinita ambición y esta complacencia criminal que te
hace desviar vergonzosamente hacia una perniciosa diligencia por agradar a los
hombres cuando debe emplearse para agradar a tu Dios. Es por eso que Jesús se
esconde, Él ve el desorden que produce este vicio; Él ve el daño, que esta pasión
hace en las almas, las raíces que echa ahí y cuánto corrompe toda nuestra vida
desde la infancia hasta la muerte: Él ve las virtudes ahogadas por este cobarde y
vergonzoso temor por parecer prudente y devoto: Él ve los crímenes cometidos, o
para acomodarse a la sociedad por una condenable complacencia, o para
satisfacer la ambición, a la cual se sacrifica todo en el mundo. Pero, fieles, eso no
es todo: Él ve que este deseo de parecer destruye las virtudes más eminentes,
haciéndolas equivocar, substituyendo la gloria del mundo en lugar de la del cielo,
haciéndonos hacer por el amor de los hombres lo que se debe hacer por el amor
de Dios. Jesucristo ve todos estos males causados por el deseo de aparentar y se
esconde para enseñarnos a despreciar el ruido y el brillo del mundo. Él no cree
que su cruz baste para domar esta furiosa pasión; Él elige, si es posible, una
condición más baja y donde, de alguna manera, está más anonadado.

Porque, finalmente, no temeré decirlo: Mi Salvador, os conozco mejor en la
cruz y en la vergüenza de vuestro suplicio, que no en esta bajeza y en esta vida
desconocida. Aunque vuestro cuerpo esté todo desgarrado, vuestra cara esté
ensangrentada y que muy lejos de parecer Dios, no tengáis ni siquiera rostro de
hombre, sin embargo no me estáis tan oculto y veo, a través de tantas nubes,
algún rayo de vuestra grandeza en esta firme resolución, con la cual superáis los
más grandes tormentos. Vuestro dolor tiene dignidad, puesto que os hace
encontrar un adorador en uno de los compañeros de vuestro suplicio. Pero aquí
no veo sino lo bajo: y en este estado de anonadamiento un antiguo tiene razón de
decir que sois injurioso a vos mismo: Adultus non gestit agnosci, sed
contumeliosus insuper sibi est (31). Es injurioso a sí mismo, porque parece que no
hace nada y que es inútil al mundo. Pero él no rehúsa esta ignominia; quiere sí
que esta injuria sea agregada a todas las otras que ha sufrido, con tal de que
ocultándose con José y con la bienaventurada María nos enseñe por este gran
ejemplo, que si un día se exhibe al mundo, será por el deseo de sernos útil y por
obedecer a su Padre; que, en efecto, toda la grandeza consiste en conformarse a
las órdenes de Dios, de cualquier manera que le plazca disponer de nosotros: y,
finalmente, que esa oscuridad a la cual tanto tememos, es tan ilustre y tan
gloriosa, que puede ser elegida incluso por un Dios. He aquí lo que nos enseña
Jesucristo oculto con toda su humilde familia, con María y José, a quienes asocia
a la oscuridad de su vida, porque lo son muy queridos. Participemos pues con
ellos, y ocultémonos con Jesucristo.

SIGUE...

Avatar de l’utilisateur
InHocSignoVinces
Messages : 846
Inscription : dim. 26 août 2018 11:43

Re: SAN JOSÉ (19 de marzo) - Sermón de Bossuet

#12 Message par InHocSignoVinces » dim. 31 mars 2019 12:13

Cristianos, ¿no sabéis que Jesucristo está aún oculto? Sufre que se blasfeme
diariamente su nombre y que se burlen de su Evangelio, porque no ha llegado la
hora de su gran gloria. Está oculto con su Padre, y nosotros estamos escondidos
con Él en Dios, como dice el divino Apóstol. Puesto que estamos escondidos con
Él, no debemos buscar la gloria en este lugar de destierro, sino cuando Jesús se
mostrará en su majestad, ése será entonces el tiempo de aparecer: cum Christus
apparuerit, tune et simul apparebimus cum illo in gloria (32). Oh, Dios, ¡qué
hermoso será aparecer en ese día, cuando Jesús nos alabará delante de sus santos
ángeles, ante todo el universo y ante su Padre celestial! ¿Qué noche, qué
oscuridad bastante larga podrá merecernos esta gloria? Que los hombres se callen
de nosotros eternamente, con tal de que Jesucristo hable de nosotros en ese día.
Sin embargo, cristianos, tenemos esa terrible palabra que pronuncia en su
Evangelio: "Habéis recibido vuestra recompensa" (33). Queríais la gloria de los
hombres: la habéis tenido; estáis pagados; no hay más nada que esperar. ¡Oh,
envidia ingeniosa de nuestro enemigo, que nos da los ojos de los hombres, para
quitarnos los de Dios; que con una justicia maliciosa se ofrece a recompensar
nuestras virtudes, de miedo, que las recompense Dios! Desgraciado, yo no quiero
tu gloria: ni tu brillo, ni tu vana pompa no pueden pagar mis trabajos. Espero mi
corona de una mano más querida y mi recompensa de un brazo más potente.
Cuando Jesús aparecerá en su majestad, entonces, es entonces que quiero
aparecer.

Allí, fieles, veréis lo que yo no os puedo decir hoy: descubriréis las maravillas
de la vida oculta de José; sabréis lo que hizo durante tantos años y qué glorioso
es ocultarse con Jesucristo. ¡Ah! sin duda no es de aquéllos que han recibido su
recompensa en este mundo: es por eso, que él aparecerá entonces, porque no ha
aparecido; se manifestará, porque no se ha manifestado. Dios preparará la
oscuridad de su vida; y su gloria será tanto más grande, cuanto que está reservada
para la vida futura.

Amemos pues esta vida oculta en la cual Jesús se envolvió con José. ¿Qué
importa que los hombres nos vean? Es locamente ambicioso aquél a quien no
le bastan los ojos de Dios y es injuriarlo demasiado el no contentarse con
tenerlo por espectador. Si es que tenéis grandes cargos y empleos importantes,
si es necesario que vuestra vida sea toda pública, meditad al menos seriamente
que al final haréis una muerte privada, puesto que todos esos honores no os
seguirán. Que el ruido que los hombres hacen a vuestro alrededor no os
impida escuchar las palabras del Hijo de Dios. Él no dice: Felices aquéllos a
los que se elogia, sino dice en su Evangelio: "Felices aquéllos a los que se
maldice por mi amor" (34). Temblad, pues, en esta gloria, que os rodea, porque
no sois juzgados dignos de los oprobios del Evangelio. Pero si el mundo nos
los niega, cristianos, hagámonoslos a nosotros mismos; repróchemonos ante
Dios nuestra ingratitud y nuestras ridículas vanidades; pongámonos ante
nosotros mismos, ante nuestra faz, toda la vergüenza de nuestra vida; seamos
al menos oscuros ante nuestros ojos por una humilde confesión de nuestros
crímenes; y participemos como podemos en el retiro de Jesús, para participar
en su gloria. Amén.

FIN


Notas

(1) Luc., 2, 33.
(2) Super Missus est, hom. 2, n. 16.
(3) Isaías, 7, 14.
(4) De Sancta Virginit, n. 12.
(5) Juan, 1, 14.
(6) De Virginit, cap 2.
(7) De Genes. ad lit., Lib. 9, cap.7, n. 12.
(8 ) Contra Julian, lib. 5, cap. 12, n. 46.
(9) De Nupt. et concup., lib. I, n. 12.
(10) Histor. Franc., lib. I, n. 42.
(11) Ad. Prob. , Epis. III, n.6.
(12) De Nupt. et Concup., lib. I, ubi supra. ("Por ese fiel matrimonio ambos merecieron ser llamados padres de
Cristo". N. del E.)
(13) De Pudicit., n. 6.
(14) 1 Tes. 4, 4; 5; 7.
(15) Hebr. 7,3.
(16) Mat, 27,46.
(17) In Mat., hom. 4, n. 6.
(18) Sal. 32,15. ("Quien plasmó separadamente sus corazones" N, del E.),
(19) 1 Reg. 10, 9.
(20) Ibíd., 26.
(21) Juan, 1, 11.
(22) Mat., 8, 20.
(23) Luc., 2, 48.
(24) 2 Cor., 1,12.
(25) Juan, 6,42.
(26) Act., 5,20. (En realidad, el texto aducido, Arf.. 5,20 dice "Ite, et stantes loquimini in templo plebi omnia
verba vitae huius": "Id, y puestos de pie predicad al pueblo en el templo todas las palabras de esta vida". N.
del E.).
(27) Luc., 18, 34.
(28) Ef., 3,10.
(29) Sal., 10,4
(30) Sal, 10,4.
(31) TERTULIANO: de Patientia, n. 3. ("Crecido, no desea que lo reconozcan, sino que es además injurioso a sí mismo". N. del E.).
(32)Col., 3, 4.
(33) Mt., 6, 2.
(34) Mt., 5, 11.


Répondre

Revenir à « Textos en español »