La NUEVA MISA, por Louis Salleron

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Re: La NUEVA MISA, por Louis Salleron

#61 Message par InHocSignoVinces » mar. 05 mai 2020 20:00

LA COMIDA DE COIRE


Recordemos el "symposium" de obispos europeos que se realizó en Coire (Suiza) en julio de 1969. Aparte del symposium, los "sacerdotes refutadores" hicieron una asamblea, que atrajo a una oleada de periodistas.

El domingo 6 de julio, de 6 a 8 de la noche, esos sacerdotes se reunieron a comer en la Ratisches Volkhaus. He aquí el orden del día impreso en mimeógrafo:


1. Recepción (J. M. Trillard, J. Renten).
2. Oración inicial (W. Seipolt).
3. Algunos testimonios personales (W. Murphy, H. Perrin, Dufrasne, Andoni).
4. Invitación a la comida.
5. Lectura de periódicos sobre los grandes problemas de este mundo (Laurentin, Rudi).
6. Lectura de la carta a los Filipenses 2, 1-9 (Jeanne Van Tol).
7. Algunos pensamientos (F. Keesen).
8. Diálogo (sin debate). Se pueden agregar muy breves reflexiones (sic).
9. Se pone la mesa en orden. Hacemos una colecta para costear la acción de nuestros hermanos vascos.
10. Oración universal (P. Carrette, Jan de Ruiter, Nando e, a.)
11. Oración eucarística (J. M. Trillard, Nieberle, A. Davezies, J. Reuten, A. Henin).
12. Padre Nuestro.
13. Invitación (W. Jansen, José Luis). Después, cada uno parte el pan para sus vecinos. Luego se vertirá el vino (sic) y los participantes son invitados a beberlo (F. Keesen).
14. Acción de gracias.
15. Bendición.


La señorita Jeanne Van Tol, que leyó la epístola, durante el Concilio era secretaria de DOC15.

Interrogados sobre el sentido que daban a la "oración eucarística" que figura en el programa, los sacerdotes participantes respondieron con poca claridad.

Empero, el obispo de Coire, Mons. Vonderach, publicó al día siguiente un comunicado para expresar su reprobación por esa extraña ceremonia. Hacía notar que estaba en contradicción con el espíritu de unidad y de comunidad, y que la manera con que se había celebrado era ajena, en puntos esenciales, a las formas eclesiásticas.

Es lo menos que puede decirse.


15. Centro de documentación holandés.


A CONTINUACIÓN... LA “DESACRALIZACIÓN” DEL DOMINGO

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#62 Message par InHocSignoVinces » mar. 12 mai 2020 20:06

LA “DESACRALIZACIÓN” DEL DOMINGO


A principios de 1969 los obispos franceses recibieron de Roma el derecho de autorizar la celebración de la misa dominical a partir del sábado por la tarde.

La innovación era acertada. A muchos fieles les resulta difícil, o imposible, asistir a misa el domingo. La Iglesia, no queriendo privarlos no sólo de la misa sino de la misa dominical, resolvió que la tarde del sábado podría considerarse en lo sucesivo como parte del domingo.

En resumen, se trata de algo así como una extensión o una nueva definición del domingo, que de por sí no resulta chocante ya que entraña apenas una novedad relativa. Las veinticuatro horas del día pueden contarse de otra manera. Puede ser de una medianoche a la otra. También puede ser de las seis de la tarde de un día a las seis de la tarde del día siguiente. Dejamos a los historiadores y a los liturgistas el cuidado de indicárnoslo con exactitud. Pero todos saben que las vigilias de las fiestas forman parte, más o menos, de las fiestas mismas; y las primeras vísperas del domingo (o de los demás días) se rezan el día anterior. En los monasterios se canta maitines tanto por la noche o la tarde anterior como por la mañana.

El artículo 15 del decreto sobre las iglesias católicas orientales, del Vaticano II, dispone:

"Están obligados los fieles a asistir a la divina liturgia los domingos y días de fiesta, o, según las prescripciones o costumbres del propio rito, a la celebración del Oficio divino. Para que puedan satisfacer más fácilmente esta obligación, se establece como tiempo útil para el cumplimiento del precepto desde la tarde del día anterior hasta el final del domingo o día festivo..."

Lo establecido para las iglesias católicas orientales podía ser válido también para la Iglesia Romana. La Iglesia es dueña de su liturgia. Así pues, es comprensible que una preocupación pastoral haya movido a la Santa Sede y a los obispos franceses para tomar esa decisión.

Pero surge por sí solo que esa decisión puede tener por objeto minimizar el valor del domingo.

La Constitución de Vaticano II sobre la liturgia desarrolla su enseñanza sobre este punto en su artículo 106:

"La Iglesia, por una tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos (I Pedro, 1, 3). Por esto, el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico".

Todo eso es bien sabido. Sin embargo, como hay toda una literatura que quiere hacernos creer que el Concilio ha fundado un nuevo cristianismo, tal vez resulte conveniente publicar sus textos para darlos a conocer a quienes no los hayan leído y para traerlos a la memoria de otros.

En 1969 como en 1959, en el siglo XX como en el siglo XIX y en todos los siglos precedentes, "En virtud de una tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la resurrección de Cristo", el domingo es el "día del Señor" y, bajo la influencia de la Iglesia, ha llegado también a ser el "día de la alegría y de la liberación del trabajo", disfrutado por doquier por creyentes e incrédulos.

Autorizar la misa dominical el sábado a la tarde es correr un riesgo. Pero ese riesgo puede ser limitado explicando el significado de la autorización otorgada y fijando reglas adecuadas para hacer respetar dicho significado.

Huelga expresar nuestra sorpresa —¡ay, quién no se sorprendió!— al leer la nota publicada sobre la cuestión por la Comisión episcopal (francesa) de liturgia:

“El domingo —explica— es un día de ocio para unos y día de trabajo para otros. Con el fin de respetar el ocio de unos y el trabajo de otros, unos y otros podrán asistir el sábado a la misa dominical".

Nos admira la lógica del razonamiento. Si el domingo es un día de ocio, imposible ir a misa. Si es día de trabajo, igualmente imposible. ¿Entonces, qué clase de día es el sábado? ¿Y por qué no se lo "respeta" también ya que "respetar" el ocio de unos y el trabajo de otros es admitir que no vayan a misa?

Sea como fuere, se trata del exacto trastrocamiento de la perspectiva cristiana y de la Constitución conciliar.


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#63 Message par InHocSignoVinces » mar. 19 mai 2020 20:00

El domingo (cristiano), que es "el día del Señor" (dies dominica) se convertía de ese modo en "día de alegría y de la liberación del trabajo". Ahora es también el día del Señor, pero es ante todo día de alegría y de interrupción del trabajo, a menos que sea día de trabajo. Pero no se lo puede celebrar como día del Señor si se trabaja, y tampoco si no se trabaja, porque entonces se descansa.

En su nota la Comisión no termina con eso de enumerar las buenas razones que los fieles tendrán para no ir más a misa el domingo.

“Por otra parte, la experiencia demuestra que, dado el tiempo de que se dispone el sábado a la tarde y el estado de ánimo más dispuesto de los participantes, la celebración puede incluso adquirir una calidad superior a la mediana”. (sic).

El texto termina por ser sabroso a fuer de disparatado, y más vale no ser demasiado buen cristiano para leerlo, porque no se puede evitar la risa en partes que tendrían que hacer llorar:

“Día de descanso, a imagen del séptimo día de la creación, el domingo es el día de las relaciones humanas, del ocio, de la cultura”.

No nos lo mandan decir. No el día del culto, sino el día de la cultura. No el día del Señor, sino el día del hombre.

“Las misas del sábado a la tarde pueden prestar un servicio a los que no salen de week-end pero quieren evitar el cansancio del domingo a la mañana cuando hay que preparar a toda una familia para la misa (sic), o a los que reciben amigos no creyentes y quieren pasar todo el día con ellos”.

¿Qué habrá que hacer si se pasa todo el sábado con judíos y todo el domingo con ateos? ¿Habrá que sacrificar el sabbat o el día del Señor? ¿Y si se recibe a amigos musulmanes el viernes? ¡Crueles enigmas para el alma sensible del católico!

“Por último, en los hogares donde uno de los esposos no es creyente, el cónyuge creyente podrá participar en la misa del sábado a la tarde y consagrar a su consorte todo el día domingo, salga o no la familia de week-end”.

Y si el esposo creyente no puede separarse de su consorte ni siquiera el sábado ¿cómo resolverá el cónyuge creyente ese "conflicto de deberes"?

Por rara coincidencia, el 29 de enero de 1969, o sea, al mismo tiempo que los novadores de la Comisión episcopal se esforzaban por "desacralizar" el domingo, Paulo VI pronunciaba las siguientes palabras en su alocución semanal:

"¿Por qué tanta insubordinación, tantas faltas a la disciplina canónica, tantas tentativas de secularización, tanta audacia en las propuestas de transformación en las estructuras eclesiales, tanto deseo de asimilar la vida católica a la vida profana, tanto crédito a las consideraciones sociológicas y no a las consideraciones teológicas y espirituales?"


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#64 Message par InHocSignoVinces » ven. 29 mai 2020 16:28

EN LA “TELE”


El lunes 5 de enero de 1970 se dedicó una audición a "la nueva Iglesia de Francia".

Diversas imágenes: sacerdotes rurales en la región del Maconnais; sacerdotes urbanos en Villeurbane; la "misión"; el "celibato"; el "trabajo", etc.

El punto central de la audición fue la misa en la Madeleine-lès-Lille.

La misa, ya se sabe, es la cena; y la cena, también se sabe, es una comida.

Asistimos a la comida.

A decir verdad, no se comprendía muy bien lo que ocurría, porque hubo, al parecer, una distribución de la comunión a los fieles según el rito habitual (pero bajo las dos especies), y hubo la comida propiamente dicha (¿para otros? ¿u otro día?)

La comida se hizo en mesitas. Cada uno iba a buscar las hostias, del tamaño de panecillos, y cada uno comía la suya en su mesa.

No pudimos dejar de preguntarnos: ¿estará enterado el obispo?

La respuesta llegó por medio de La Croix-Dimanche du Nord, que el 25 de enero publicó una entrevista a Mons. Grand con el título de "Las Eucaristías por grupos pequeños".

El obispo de Lille reveló: "El arreglo se efectuó directamente entre los productores de la audición y la parroquia por sugerencia mía”.

Y aclaró: "No se trataba de un experimento, como dicen algunos, sino de una eucaristía celebrada en un grupo pequeño, propuesta a seglares que la deseaban y habían reflexionado antes de concretarla, con el fin de proponerla progresivamente a toda la comunidad".


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#65 Message par InHocSignoVinces » lun. 08 juin 2020 15:28

LA “CELEBRACIÓN" POR "GRUPOS PEQUEÑOS”


Los fieles de la Madeleine-lès-Lille eran precursores, pero no los únicos, por otra parte, ni los primeros. El 15 de marzo de 1970 Documentation Catholique publicó la Nota de la Comisión Episcopal francesa de liturgia sobre "las misas por grupos pequeños".


El tono general de la Nota nos lo indica claramente esta fórmula admirable que hallamos al comienzo:

“LA EUCARISTÍA NO ES UNA COMIDA ORDINARIA”

Cuidadosa de la ortodoxia, la Nota aclara: “Es algo más que eso”.

Sentimos gran tentación de tratar esta Nota de manera divertida, para atenuar así su gravedad. Pero, al fin y al cabo, se trata de un texto "oficial". La Nota proviene de la "Comisión episcopal francesa de liturgia", que tal vez no tenga ninguna autoridad legal dentro de la Iglesia, pero que la adquiere por el hecho de ser "episcopal" y por constituir ley en las diócesis. Al leerla tenemos la seguridad de conocer, si no el pensamiento de los obispos, al menos el modo de pensar que se les impone y que, dentro de la "Iglesia de Francia", realiza la subversión de la que somos testigos impotentes. Los burócratas son hoy en día los amos, y es menester tomar en cuenta sus documentos.

A este respecto resulta muy interesante advertir la gradación, o más bien la degradación de las instancias que crean la anarquía en la liturgia.

En un principio, está la Constitución conciliar sobre la liturgia. Debiéramos tenerla siempre a mano para darnos cuenta de qué puede llegar a hacerse con una constitución. Basta recordar que dicha Constitución da el primer lugar a la lengua latina y al canto gregoriano en la liturgia para captar la enormidad de la estafa de que somos víctimas.

En el terreno de la misa está después, referido a la Constitución, el nuevo ordo missae.

En tercer lugar está la Institutio generalis, dicha de otra manera, "Presentación general del nuevo misal romano".

En cuarto lugar, hay una "Instrucción sobre las misas para grupos particulares", que proviene de la Congregación para el culto divino.

Por último, en quinto lugar, está ahora la "Nota de la Comisión episcopal francesa de liturgia sobre "las misas por grupos pequeños".


¿Es menester hablar, de un escalón al otro, de una escalada o, al contrario, de un derrumbamiento? ¿Habrá que decir que la Constitución sobre la liturgia ha sido traicionada? ¿Habrá que pensar que halla su encarnación concreta en la Nota de la Comisión por el desenvolvimiento normal de la "lógica" del Concilio? Lo que siempre queda en pie es que la doctrina católica que preside las definiciones y las prescripciones de la Constitución conciliar se esfuma, de un documento al otro, hasta el punto de convertirse en un protestantismo incierto, preludio de las intercomuniones acerca de las cuales Paulo VI recuerda que están prohibidas.


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#66 Message par InHocSignoVinces » mer. 17 juin 2020 18:29

Por supuesto, se nos aclarará que la Nota no es "herética". Los redactores son gente del oficio. Evitan usar expresiones formalmente heréticas. No dicen: "La misa es una comida ordinaria"; dicen: "La misa no es una comida ordinaria". Incluso agregan: "Es algo más que eso", todo lo cual no es herejía, evidentemente. Ya Pío X, para condenar el modernismo, se confesaba incapaz de definirlo. No veía en él otra cosa que "el punto de reunión de todas las herejías". Pero ese punto de reunión era un baile de disfraz. El rostro de la herejía se disimulaba detrás de cada máscara.


La Nota es una obra maestra de no herejía. Crea un clima para escamotear la herejía. Hay que leerla íntegra para darse bien cuenta de ello. El escamoteo es perfecto, y se hace por obra del vocabulario.


Todo gira en torno de la "celebración".

¡Vaya! Como la misa se celebra, la misa es una celebración. Tan pronto un epíteto completa la frase —celebración litúrgica, celebración eucarística—, tan pronto, y muy a menudo, se lo suprime.


En la "celebración" los grupos pequeños han de asumir toda la importancia que es fácil adivinar.

“Los estudios de los psicosociólogos nos muestran que a nivel de grupo restringido el individuo se percibe eficazmente como miembro del gran grupo del cual forma parte”.

Resulta imposible agotar las "riquezas" de esta frase.

En primer lugar, el recurso a los psicosociólogos, príncipes de la reforma posconciliar, cuya gloria eclipsa la de los teólogos mismos.

Después, una afirmación perfectamente falsa. Porque el individuo se percibe como miembro del "gran grupo" en conglomerados de muy diversas dimensiones. Decir que un católico se percibirá (incluso "eficazmente") más miembro de la Iglesia en una misa de grupo pequeño que en una misa de peregrinaje o aun en una misa parroquial, es una falsedad. Simplemente el sentimiento podrá ser diferente, sin que sea por eso más intenso allá que acá, o aquí que allí.

Por último, la frase revela la deformación, que es obra de los nuevos liturgistas. Lo que quieren es excitar el sentimiento y no la fe. Su cristianismo es el del sentimiento comunitario y no el de la fe en la realidad divina.


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#67 Message par InHocSignoVinces » mer. 01 juil. 2020 17:57

¿Y el sacerdote? —me preguntarán— ¿qué ocurre con él en esa celebración?

¿El sacerdote? Y bien: "preside".

¡Pero también es él quien consagra el pan y el vino! Sin duda. Pero ya que todos lo sabemos, no hay por qué decirlo.

Algunos piensan que si ya se sabe, mejor es decirlo. Esa no es la opinión de los redactores de la Nota, que ni mencionan ese aspecto de la "celebración". No sólo en ninguna parte se indica que el sacerdote consagra el pan y el vino, sino que la palabra "consagración" ni siquiera aparece. Ni hablemos, por supuesto, de la "transubstanciación".

¿Desean ustedes tener una idea del papel del sacerdote? Aténganse a las explicaciones que se dan sobre la manera en que "los participantes" deben "colocarse alrededor de la mesa". Deben estar situados de modo tal "que puedan participar en la celebración como es debido, con la vista y el espíritu".

“Eso no debe afectar la manifestación del papel presidencial del sacerdote, papel que se expresa por la manera misma en que el sacerdote celebrante ejerce la presidencia de la oración, por sus invitaciones (entre otras, claro está, la de los diálogos litúrgicos) y por el hecho de que pronuncia solo la gran oración eucarística.”

¿Por qué, entonces, pronuncia solo la gran oración eucarística? Probablemente porque es el presidente, y no conviene minimizar en demasía el papel de un presidente.

¿Eso es todo acerca del papel del sacerdote? ¡Claro que no! Hay muchos pasajes análogos al que acabamos de citar. Incluso hay uno que se refiere justamente al sacerdocio ministerial:

"El papel propio e irreemplazable del sacerdocio ministerial en la celebración es manifestar el actuar y la presencia de Cristo como cabeza de su cuerpo. A través del ministerio del sacerdote que preside, el Señor mismo reúne a los suyos, renueva en ellos el misterio de su Pascua y realiza así el crecimiento del Cuerpo de Cristo”.

¿Eso es todo?

Es todo.

¿Para qué agregar más?


Todo un capítulo se dedica a la "organización" y a la "adaptación" de las "diferentes partes de la celebración". Sucesivamente se pasa revista a la "simplificación de los ritos de entrada" —cuando "el desarrollo de la reunión que precede a la eucaristía ya haya permitido realizar la comunión de los participantes" (sic), el "celebrante" puede contentarse, mediante una "admonición", con destacar el "carácter propiamente religioso de la celebración" (lo cual no es inútil en un comedor)—, la "oración del celebrante", las "lecturas bíblicas", la "homilía", la "oración universal", la "oración eucarística" y la "comunión".

¿Qué se dice en el capítulo de la oración eucarística? Reproducimos in extenso los dos párrafos:

“Se seleccionará entre las diferentes oraciones eucarísticas la que convenga al grupo particular.

“En el momento del prefacio, después del diálogo inicial: «El Señor sea con vosotros» «Elevemos nuestro corazón»..., si el grupo lo desea, a invitación del celebrante se podrán expresar motivos actuales de acción de gracias. El celebrante prosigue, diciendo, por ejemplo: «Por todo esto y por todo lo que el Señor realiza en el mundo en Jesucristo, demos gracias al Señor Dios nuestro». Una vez que la asamblea responde en la forma habitual, el celebrante proclama el prefacio. Esa manera de obrar puede permitir responder al requerimiento de una oración de acción de gracias actualizada, respetando el papel propio del sacerdote, quien, en nombre de Cristo, ha recibido la misión y el poder de reunir y presentar al Padre la oración y la alabanza de la asamblea”.


En una palabra: el celebrante, el presidente, el animador expresa en nombre de la asamblea el sacrificio de alabanza que es el sacrificio de esta celebración, situada a distancia inconmensurable del santo sacrificio de la misa católica.

Estamos en plena cena luterana.

¿Herética, entonces? ¡Pero no! ya hemos explicado que en ninguna parte se dice que la celebración no sea más que eso. A nosotros nos toca confiar en que el presidente celebra también la misa de la Iglesia.

Los redactores de la Nota han tenido la amabilidad de informarnos que "la eucaristía no es una comida ordinaria". De igual manera podrían habernos informado que "la misa católica no es simplemente la cena luterana". No han creído tener que llegar a eso.


Por cierto que un fiel no tiene por qué formularse tantas preguntas, y supondrá legítimamente que la misa a la que asiste en el nuevo rito es católica, como lo es, evidentemente, cuando el sacerdote la celebra en espíritu de unión con la Iglesia. Pero cuando se lee la Nota de la comisión, existen fundados temores de que ciertos sacerdotes ya no tengan otra voluntad que la de presidir una celebración que sea un simple "sacrifico de alabanza", es decir, la cena luterana. ¿Quién podría asegurarnos que una celebración de esa índole sea una misa válida?


A CONTINUACIÓN... LA COMUNIÓN EN LA MANO

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Re: La NUEVA MISA, por Louis Salleron

#68 Message par InHocSignoVinces » dim. 12 juil. 2020 18:32

LA COMUNIÓN EN LA MANO


Documentation Catholique del 20 de julio de 1969 publicó la Instrucción "Memoriale Domini" de la S. Congregación para el culto divino sobre "la manera de distribuir la comunión", de fecha 29 de mayo de 1969.


Dicha Instrucción, que parte de la comprobación de que en ciertas partes la comunión se da en la mano o se distribuye bajo las dos especies del pan y del vino sin autorización de la Santa Sede, hace un resumen histórico de la cuestión y expone las ventajas de la práctica tradicional en uso.


Es exacto que en épocas muy antiguas se usó la comunión en la mano, pero poco a poco, "cuando se profundizó más en la verdad y la eficacia del misterio eucarístico así como en la presencia de Cristo en él, se sintió en mayor grado el respeto debido a ese Santísimo Sacramento y la humildad con que debe ser recibido, y se estableció la costumbre de que sea el propio ministro quien deposite sobre la lengua del comulgante un trozo de pan consagrado".


"Habida cuenta —prosigue la Instrucción— de la situación actual de la Iglesia en el mundo entero, esa manera de distribuir la santa comunión debe ser conservada, no sólo porque la respalda una tradición multisecular, sino ante todo porque expresa el respeto de los fieles hacia la Eucaristía".


Sin embargo, como un "pequeño número" de Conferencias episcopales y "ciertos obispos a título individual" han manifestado el deseo de que se admita la comunión en la mano, el soberano pontífice decidió preguntar "a todos los obispos de la Iglesia latina qué piensan sobre la oportunidad de introducir ese rito. En efecto, los cambios propuestos en una cuestión de tanta importancia, que corresponde a una tradición muy antigua y venerable, no sólo afectan la disciplina sino que pueden comportar peligros que, como se teme, se originarían eventualmente de esa nueva manera de distribuir la santa comunión, es decir, un menor respeto por el augusto sacramento del altar, una profanación de ese sacramento o una alteración de la verdadera doctrina."


Se formularon a los obispos tres preguntas, que exponemos a renglón seguido, con las respuestas.


1. ¿Cree usted que haya que acceder al deseo de que, además de la manera tradicional, se autorice igualmente el rito de la recepción de la comunión en la mano?
Placet (sí) : 567
Non placet (no) : 1233
Placet juxta modum (sí, con reservas): 315 Respuestas no válidas: 20.


2. ¿Desearía usted que ese nuevo rito sea experimentado primero en pequeñas comunidades, con autorización del Ordinario del lugar?
Placet: 751
Non placet: 1215
Respuestas no válidas: 70.


3. ¿Cree usted que, después de una buena preparación catequética, los fieles aceptarían gustosos ese nuevo rito?
Placet: 835
Non placet: 1185
Respuestas no válidas: 128.


A continuación de esta consulta, la Instrucción dice que "el soberano pontífice no ha pensado que se deba cambiar la manera tradicional de distribuir la santa comunión a los fieles.


"Asimismo, la Santa Sede exhorta vivamente a los obispos, los sacerdotes y los fieles a respetar atentamente la ley que sigue en vigencia y que se ve de nuevo confirmada, tomando en consideración tanto el juicio emitido por la mayoría del episcopado católico como la forma usada actualmente en la santa liturgia y, por último, el bien común de la Iglesia.”


Sin embargo, "allí donde ya se haya introducido un uso diferente" (por desobediencia), y con el fin de ayudar a las Conferencias episcopales "a cumplir su tarea pastoral, a menudo dificultada en las circunstancias actuales" (a causa de actos de desobediencia localizados y soportados pasivamente), la Santa Sede autoriza, en determinadas condiciones, que la comunión sea distribuida en la mano en algunos países (a pesar de la ley que sigue en vigencia, de la oposición de la mayoría del episcopado y del menoscabo infligido al "bien común de la Iglesia").


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Re: La NUEVA MISA, por Louis Salleron

#69 Message par InHocSignoVinces » jeu. 23 juil. 2020 12:03

Después de la Instrucción Memoriale Domini, se publica en Documentation catholique la "carta de la Congregación para el culto divino" (de fecha 19 de junio de 1969) al presidente de la Conferencia episcopal francesa, autorizando la comunión en la mano a discreción de "cada obispo" en su diócesis y precisando que "la nueva manera de comulgar no deberá ser impuesta de modo tal que se excluyera el uso tradicional". El sacerdote o el diácono será quien dé la comunión.


Documentation catholique publica, por último, la "Nota del Consejo permanente del episcopado francés" (hecha pública el 25 de junio) que introduce la nueva práctica, expresando que "la nueva manera no deberá ser impuesta" y que "es necesario que dicha introducción vaya precedida por una catequesis adecuada".


Seis meses después...
En una parroquia de Yvelines, la hoja que el cura párroco distribuye todos los domingos a los fieles lleva, con fecha 7 de diciembre, la siguiente noticia:
"La comunión será dada por los laicos.

“El indulto concedido al obispo de Versailles tiene fecha del 13 de marzo de 1969; en carta del 28 de octubre de 1969 el obispo de Versailles se complace por las facilidades que dará el goce de ese permiso.

“Que la humildísima fe de aquellos que han aceptado cumplir esta función halle, en la misma simplicidad, la fe de aquellos que recibirán por su intermedio el cuerpo de Cristo.

“Indicaciones prácticas:

“1. Se puede recibir la hostia de la manera tradicional, lo que sin duda favorecerá a las personas ancianas.

“2. Para facilitar a los laicos «comunicadores de la Eucaristía» el ejercicio de ese ministerio, se recomienda a cada uno tomar la hostia de la copa que les será presentada por un sacerdote o por un laico.

“3. El comulgante responde «Amén», toma la hostia y comulga antes de alejarse.”

Tomamos este caso porque tenemos el documento a la vista. No tiene más significado que otro de igual género, pero ese significado es grande. Nunca terminaríamos de exponerlo y desarrollarlo.


En esa parroquia (Yvelines), que conocemos y que es todo lo contrario de un centro de subversión, nadie, por supuesto, comulgaba en la mano. Nadie pensaba en eso y nadie lo pedía.


Hoy en día, de golpe, se pasa a la nueva misa, a la generalización de la comunión en la mano y a la distribución por los seglares. Es lo que en lenguaje vulgar se dice "empaquetar".


Aquí ni se menciona la "nueva misa". Porque no se esperó al 1º de enero para introducirla. El celo postconciliar recomendaba no esperar. A partir del 30 de noviembre ya se hizo.


La comunión en la mano era la excepción; acá de hecho, como en derecho según la Instrucción de la Congregación para el culto divino. La regla se ha invertido. Hasta entonces se podía recibir la comunión en la mano; ahora "se puede recibir la hostia de la manera tradicional".


De acuerdo con un uso que también en pocos años ha llegado a ser "tradicional", se nos aclara que se hace por conmiseración hacia las personas ancianas. ¡Es para creer que únicamente las personas ancianas se cuidan de la tradición, de "la ley que sigue en vigencia", de la opinión de la mayoría de los obispos de la Iglesia latina y del "bien común de la Iglesia"!


Solamente los sacerdotes y los diáconos tienen derecho a distribuir la comunión. En nuestra parroquia se promueve a ese honor a los laicos. ¡Ah, sí, con toda regularidad! El obispo de Versailles ha conseguido un indulto a tal efecto. Veamos la fecha: 13 de marzo de 1969, es decir, un mes y medio antes de la Instrucción Memoriale Domini; más de tres meses antes de la nota del Consejo permanente del episcopado francés que comunica el permiso de Roma según el cual se acuerda a cada obispo autorizar la comunión en la mano. Todo ya estaba arreglado desde tiempo atrás en las oficinas.


Se tiene, pues, el espectáculo inesperado de "laicos piadosos" que, por "obediencia", por "sumisión al deseo del obispo", para "acomodarse al espíritu del Concilio", etc., etc., van a ser los agentes ejecutores de una práctica a la cual adherirán con "gozo", aunque jamás se les hubiese ocurrido, aunque jamás la hubiesen reclamado ni deseado, y que están informados (si lo están) de que contraría una "tradición multisecular", derogatoria de "la ley que sigue en vigencia y que se ve confirmada de nuevo" en oposición a "el juicio emitido por la mayoría del episcopado católico" y desfavorable al "bien común de la Iglesia".


Al recordar esa serie de incoherencias y contradicciones, Jean Madiran habla de "proceso de la comunión en la mano". En efecto, hay un proceso: un proceso que siempre es el mismo y que, muy sencillamente, es el proceso revolucionario.


CONTINUARÁ...

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InHocSignoVinces
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Re: La NUEVA MISA, por Louis Salleron

#70 Message par InHocSignoVinces » sam. 01 août 2020 11:51

Al recordar esa serie de incoherencias y contradicciones, Jean Madiran habla de "proceso de la comunión en la mano". En efecto, hay un proceso: un proceso que siempre es el mismo y que, muy sencillamente, es el proceso revolucionario.

Al principio un pequeño grupo de hombres lanza la idea. A esa idea la insertan en una corrientede fuerza, en este caso la corriente del "retorno a las fuentes". Pronto cuentan con el refuerzo de historiadores, liturgistas, arqueólogos, encantados de que su ciencia sirva, por fin, de algo. Nada más sencillo, a esa altura, que suscitar la emoción religiosa. Aparecen pequeños grupos para dar el ejemplo. Mostrarse piadosísimos al violar las reglas establecidas es una prueba de calidad.

Así, pues, se desobedece abiertamente, ubicándose en la falange de los primeros cristianos, a los que no puede refutarse fácilmente.

A continuación de lo cual se desata el automatismo: los capellanes, los vicarios, apestillan a los obispos, suplicándoles que autoricen lo antes posible ese movimiento irreversible inspirado tan claramente por el Espíritu Santo. Los obispos sienten miedo. Piden que no se "adelante" la reforma, la que no ha de tardar, claro está. Las oficinas hacen lo que hay que hacer. Y luego, se promulga la ley nueva, a la cual se la presenta como respuesta al deseo del pueblo de Dios. La jugada está hecha.

El susodicho pueblo de Dios se siente por completo sorprendido, con frecuencia escandalizado y dolorosamente afectado.

Entonces se lo moviliza, en nombre de la obediencia.

Se utiliza la autoridad del obispo y del cura para sancionar el desafío a la autoridad, y los "laicos piadosos" se convierten en instrumentos de la revolución.

Como no resultaría posible imponer la reforma de un domingo al otro, se autorizan las dos maneras de comulgar. De lo cual resulta la división entre las parroquias, y en el seno de cada parroquia. Como esa división es un escándalo, el cura o el capellán se aplica a restablecer la unidad. Es decir, que se establece un apisonamiento para suprimir la comunión tradicional. En las comunidades religiosas, en los grupos de niños, eso se hace rápido. En las parroquias tarda un poco más. Pero los vigorosos reclamos de los "pastores", secundados por la prensa que se vende en las iglesias y los mass media terminan por reducir a un pequeño residuo el número de los irreductibles. Con aquellos que, aunque tengan 20 años, son clasificados entre "las personas ancianas", se usa de una admirable caridad. Se los compadece por su padecimiento senil y por su imbecilidad congénita, a no ser que, más simplemente, se les dé a entender, por los medios adecuados, que son indeseables puesto que ellos mismos se ponen al margen de la comunidad. Tal es el proceso.


CONTINUARÁ...

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